Estambul. Irán advirtió este martes a Rusia que no se uniera a los enemigos de Teherán para apoyar nuevas sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por su disputa nuclear con Occidente.

El último reproche del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, a Moscú, al cual consideraba hasta hace poco como un aliado, se produjo un día antes de una posible votación del Consejo de Seguridad para imponer una cuarta ronda de sanciones a la república islámica, que se espera cuente con apoyo ruso.

"No existe un gran problema, pero ellos deben tener cuidado de no estar en el lado de los enemigos del pueblo iraní", dijo Ahmadinejad a una conferencia de prensa en Estambul, donde estaba asistiendo a una cumbre junto al primer ministro ruso, Vladimir Putin.

Teherán y Moscú recientemente se enfrentaron por el respaldo del Kremlin a un borrador con sanciones de la ONU en contra de la república islámica.

Putin, que se reunirá con Ahmadinejad el martes en el marco de la Conferencia sobre Interacción y Medidas para mejorar la confianza en Asia (CICA, por su sigla en inglés) en Estambul, comentó que la resolución de consejo está "prácticamente acordada" pero que las sanciones no serían "excesivas".

Irán aseguró que el acuerdo con Turquía y Brasil es una oportunidad que no se repetiría.

"El presidente de Irán está aquí y creo que nos veremos dentro del marco de la conferencia", expresó Putin en una rueda conjunta con el anfitrión, el primer ministro turco, Tayyip Erdogan.

"Tendremos la oportunidad de discutir estos problemas si mi colega iraní tiene esa necesidad", aseguró.

"Opino que esta resolución no debería ser excesiva, no debería poner a los gobernantes iraníes, al pueblo iraní, en una situación delicada que cree barreras en el camino del desarrollo de la energía nuclear pacífica de Irán", agregó.

Oportunidad irrepetible. El presidente iraní dijo que un intercambio de combustible nuclear acordado por Teherán con Turquía y Brasil es una oportunidad que no se repetiría. El pacto, que ha sido rechazado por Occidente como demasiado tardío, apuntaba a distender la crisis.

Turquía y Brasil rescataron el mes pasado partes de un plan respaldado por la ONU para que Teherán envíe 1.200 kilos de uranio bajamente enriquecido -que podría ser utilizado para el uso de armas atómicas- a cambio de barras de combustible para un reactor de uso médico.

Ahmadinejad dijo que el pacto de intercambio es una oferta irrepetible.

Turquía también buscará el martes el respaldo de sus vecinos del este y centro de Asia para aumentar la presión sobre Israel por la muerte de nueve activistas turcos en un barco con ayuda que iba a Gaza.

Israel ya ha rechazado un llamado de Naciones Unidas para lanzar una investigación internacional sobre el ataque al barco la semana pasada, pero Turquía, usando su influencia diplomática como una de las mayores potencias militares y económicas de la región, no se dará por vencida.

Hace hasta hace poco, Turquía había evitado verse involucrada en conflictos de Oriente Medio mientras perseguía su meta de unirse a la Unión Europea, pero la dura crítica de Erdogan contra Israel lo convirtió en una figura importante para quienes se oponen al embargo sobre la Franja de Gaza.

Israel, un miembro de CICA, envió a un cónsul en lugar de un alto funcionario del Gobierno, ante la ira de los líderes turcos en la cumbre.