El presidente iraní, Hassan Rohani, advirtió este jueves que Teherán no firmará el acuerdo con las potencias del Grupo 5+1 sobre su programa nuclear en tanto no sean revocadas al mismo tiempo las sanciones económicas impuestas a su país.

"No firmaremos ningún acuerdo salvo que todas las sanciones sean canceladas el primer día de su aplicación", afirmó Rohani, citado por la agencia estatal de noticias IRNA, en el marco del Día de la Tecnología Nuclear.

Lo de Rohani fue interpretada como una ratificación a lo que Irán siempre sostuvo sobre este tema, argumento esgrimido en las reuniones con las potencias en Lausana por el ministro de Exteriores Javad Zarif y su equipo de negociadores, de cara al acuerdo final previsto para el 30 de junio próximo.

Estados Unidos sostuvo que en el acuerdo se habla en cambio de "suspensión" de las sanciones europeas y estadounidenses sólo cuando la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) haya dado los pasos acordados, y de su posible restablecimiento en caso de incumplimiento.

En la misma línea se expresaron tanto el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como el de Francia, Francois Hollande.

En la declaración conjunta del 2 de abril en Lausana, las potencias occidentales aclaran que el "fin" de las sanciones estadounidenses y europeas llegará "contemporáneamente a la aplicación de parte de Irán, verificada por la AIEA, de los compromisos asumidos" por Teherán, según la agencia de noticias EFE.

Para Rohani, el acuerdo no es el único resultado de los coloquios con las potencias del 5+1: el principal es el hecho de que Estados Unidos y Obama "reconocieron que el pueblo iraní no se plegará a la arrogancia, las sanciones y las amenazas".

Entretanto, el líder supremo de iraní, el ayatollah Alí Jamenei, explicó este jueves que al no conocerse aún los detalles del acuerdo de principios alcanzado entre su país y las potencias ocidentales, no está "ni a favor ni en contra" del mismo.

El líder iraní indicó que personalmente nunca fue muy "optimista" respecto a la posibilidad de negociar con Estados Unidos, si bien insistió en dar su aprobación a este proceso y en apoyar "y seguir apoyando" a los negociadores de su país.

Irán tiene una forma de gobierno teocrática, en la que si bien existe un presidente elegido por voto directo, el verdadero poder radica en el líder supremo que tiene el cargo de "jefe de Estado", de ahí la importancia de su posición en temas sensibles como el nuclear.

El líder supremo es un ayatollah y es elegido por la Asamblea de Expertos, un cuerpo deliberativo de 86 mujaidines que además supervisan sus actividades y, eventualmente, lo remueven.

Jamenei afirmó también hoy que lo importante serán los "detalles" y que precisamente allí es posible que "la desleal contraparte intente arrinconar a nuestro país", agregó en declaraciones a la agencia oficial iraní IRNA.

"Lo que ocurrió hasta ahora ni garantiza un acuerdo ni su contenido. Por eso no tiene sentido alguno felicitarme a mí o a cualquier otro por ello", añadió.

Desde que se anunció el principio de acuerdo nuclear, todas los grandes centros de poder en la República Islámica, desde el gobierno al clero chiita, incluidos los poderosos Guardianes de la Revolución y el Poder Judicial, expresaron su apoyo al pacto de Lausana.

Esta declaración de principios, sobre la que negociará un pacto definitivo que deberá alcanzarse antes del 1 de julio próximo, implica una sustancial reducción del programa nuclear iraní para garantizar su naturaleza pacífica a cambio del levantamiento de las sanciones económicas que pesan sobre el país.