Busher, Irán. Irán comenzó el sábado a cargar combustible en su primera planta de energía nuclear, un poderoso símbolo de su creciente influencia regional y de su rechazo a las sanciones internacionales diseñadas para evitar que desarrolle una bomba atómica.

La televisión estatal mostró imágenes en vivo del jefe nuclear iraní, Ali Akbar Salehi, y su homólogo ruso observando lo que parecía ser una barra de combustible suspendida desde el techo.

"Pese a todas las presiones, sanciones y limitaciones impuestas por naciones de Occidente, ahora estamos siendo testigos de la puesta en marcha del mayor símbolo de las actividades nucleares pacíficas de Irán," afirmó Salehi en una conferencia de prensa ofrecida poco después.

Rusia construyó y suministró el combustible para la planta de Bushehr, obra que inició la compañía alemana Siemens en la década de 1970, antes de la revolución islámica de Irán.

Expertos dicen que el activar la planta de US$1.000 millones no llevaría a Irán más cerca de armar una bomba nuclear, ya que Rusia suministrará el uranio enriquecido para el reactor y se llevaría el combustible gastado que podría ser utilizado en obtener plutonio para armas.

Washington criticó a Moscú previamente en el año por seguir adelante con el proyecto de Bushehr dada la persistente negativa iraní a detener su programa nuclear.

Sin embargo, el portavoz del Departamento de Estado estadounidense Darby Holladay dijo el sábado que Washington no veía al reactor de Bushehr como un riesgo de proliferación, en parte debido al rol de Rusia en dar el combustible y luego llevarlo de vuelta una vez gastado.

"El apoyo de Rusia a Bushehr destaca que Irán no necesita una capacidad de enriquecimiento propia si sus intenciones son únicamente pacíficas", declaró Holladay.

En junio, Rusia apoyó una cuarta ronda de sanciones del Consejo de Seguridad de de Naciones Unidas y llamó a Irán a suspender sus labores de enriquecimiento de uranio, que según las sospechas de algunos países, podría llevar a la república islámica a obtener arsenal atómico.

El presidente, Mahmoud Ahmadinejad, eligió el sábado para hablar en una reunión de profesores universitarios de planes para disparar satélites a altitudes de 700 kilómetros, luego 1.000 kilómetros, lo que ciertamente alimenta los temores occidentales sobre el desarrollo de tecnología de misiles.

"Una vez logrado este objetivo, colocar un satélite en una órbita geosincrónica de 35.000 kilómetros será fácil", dijo según fue citado como indicando por la agencia de noticias

ISNA. "Esto se hará en los próximos dos o tres años", agregó.

La tecnología balística usada para poner satélites en órbita puede también usarse para lanzar ojivas de guerra.

La carga de combustible en Bushehr es un hito en el camino de Irán para obtener la tecnología que según dice reducirá el consumo de sus abundantes combustibles fósiles, lo que le permitiría exportar más petróleo y gas y prepararse para cuando las riquezas minerales del país se agoten.

El archienemigo de Irán, Israel, que se supone el único país del Oriente Medio que tiene armas nucleares, ha dicho que un Irán con armas nucleares sería una amenaza a su existencia, y rápidamente criticó a Teherán por Bushehr.

"Es totalmente inaceptable que un país que tan abiertamente viola (tratados internacionales) disfrute los frutos de usar energía nuclear," dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Yossi Levy.

La postura de Israel ha elevado preocupaciones de que podría atacar los sitios nucleares de Irán, pero Ahmadinejad dijo que cualquier ataque sería suicida.

"Hasta los políticos más tontos saben que la agresión contra Irán sería suicida. Saben que si alguien quiere atacar a Irán los confines de nuestra reacción no se limitarían a algún área específica y que el mundo entero sería un campo de batalla", dijo a la agencia de noticias semioficial Fars.

"La construcción de la planta nuclear en Bushehr es un claro ejemplo de que cualquier país debería tener la oportunidad de acceder al uso pacífico de material atómico, si cumple con la actual legislación internacional y tiene abierta interacción con la IAEA," dijo en una rueda de prensa Sergei Kiriyenko, jefe de la corporación nuclear rusa Rosatom.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), con sede en Viena, dijo que inspeccionará Bushehr con regularidad.

Aunque la mayoría de analistas dicen que Bushehr no aumenta el riesgo de proliferación, muchos países siguen preocupados por las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán.

Apenas el año pasado, la república islámica reveló la existencia de una segunda planta de enriquecimiento y anunció en febrero que estaba procesando uranio a una pureza del 20%, desde alrededor del 3,5% anterior.

La nueva medida acerca al país a los niveles necesarios para desarrollar armas atómicas, superando con creces lo requerido para el suministro de una planta de energía nuclear.