Teherán. Irán, bajo una intensa presión de Occidente por su disputado programa nuclear, declaró una participación inicial del 64% en unas elecciones parlamentarias boicoteadas por buena parte de los opositores reformistas.

Los líderes clericales del Estado islámico están ansiosos por restaurar los daños a su legitimidad causados por la violenta represión a ocho meses de protestas en el 2009, cuando la reelección del presidente Mahmoud Ahmadinejad fue considerada como un fraude por activistas y manifestantes.

El líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, que apoyó los resultados del 2009, se ha ido distanciando desde entonces de Ahmadinejad. Algunos resultados preliminares indicaron que los partidarios del presidente perdían terreno en el Parlamento de 290 escaños.

Su hermana, Parvin Ahmadinejad, no consiguió un puesto legislativo en representación de la localidad de Garmsar, dijo la agencia de noticias local Mehr. En otras partes de la nación, partidarios de Khamenei parecían avanzar.

El ministro del Interior, Mostafa Mohammad Najjar, estableció la participación en un 64% tras contar más de 26 millones de votos.

Najjar dijo que se tenían los resultados finales para 135 escaños y que otros 10 tendrían que ir a segunda vuelta. Los resultados finales no se esperaban para el sábado, puesto que millones de votos deben ser contabilizados manualmente.

Los resultados son difíciles de comparar con el Parlamento saliente porque los candidatos de Khamenei y de Ahmadinejad estaban unidos en las elecciones del 2008, en las que consiguieron cerca de un 70% de los escaños.

Las cifras declaradas hasta ahora son en su mayoría de áreas rurales, bastiones tradicionalmente de Ahmadinejad. Se esperan buenos resultados para los candidatos de Khamenei en Teherán y en otras grandes ciudades.

Khamenei, de 72 años, dijo que la alta participación enviaría un mensaje de desafío a "las potencias arrogantes que nos intimidan".

El secretario de Relaciones Exteriores británico, William Hague, sostuvo que las elecciones de Irán no fueron libres ni justas.

"El régimen ha presentado la votación como una prueba de lealtad, en lugar de una oportunidad para que las personas elijan libremente a sus propios representantes", sostuvo.

Los comicios no contaron con observadores independientes para monitorear o comprobar las cifras de participación oficial. Un consejo guardián electoral, que veta a los candidatos, prohibió a 35 parlamentarios buscar la reelección y removió del proceso a casi 2.000 otros aspirantes a legisladores.

La votación se produjo sin los dos principales líderes de la oposición. Mirhossein Mousavi y Mehdi Karoubi, quien fue candidato presidencial y perdió ante Ahmadinejad en el 2009, han estado bajo arresto domiciliario por más de un año.

Tambores de Guerra. Irán se ha visto atacado con sanciones de Occidente por su negativa a detener su actividad nuclear y a ser transparente con los inspectores nucleares de Naciones Unidas. Israel, cuyo líder se reunirá el lunes con el presidente estadounidense, Barack Obama, ha hablado de guerra.

Obama dijo que la acción militar estaba entre las opciones para evitar que Irán adquiera armamento nuclear.

"Como presidente de Estados Unidos, yo no finjo", dijo a la revista Atlantic. Pero también se mostró contrario a un ataque preventivo de parte de Israel.

Pero el programa de enriquecimiento nuclear de Irán fue apenas tocado en una elección dominada por debates por los altos precios y el escaso empleo.

La votación tendrá poco impacto en las políticas exteriores o nucleares de Irán, en las que Khamenei ya tiene la última palabra, pero podrían fortalecer el poder del Líder Supremo antes de una elección presidencial el año próximo. Ahmadinejad no puede competir por un tercer período.