Río de Janeiro. Para la gente que tomaba sol en la famosa playa de Ipanema, en Río de Janeiro, la visión fue tan extraña como la de una tormenta de nieve que se acerca.

"¡Respeta la vida, Ahmadinejad!", rezaba una pancarta colgada de un avión que volaba a lo largo de la costa.

La cálida relación de Brasil con Irán se ha convertido en un sorpresivo tema para las elecciones presidenciales de octubre, mientras los candidatos buscan qué postura adoptar respecto a los temores de que el partido oficialista esté demasiado cercano a dictadores extranjeros y que albergue tendencias autoritarias propias.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha dedicado gran parte de su último año de Gobierno a tratar de evitar una confrontación entre Occidente y su homólogo iraní, Mahmoud Ahmadinejad, por los planes nucleares de Irán.

Lula, que afirma que las ambiciones de Ahmadinejad han sido malinterpretadas, tiene prohibido por la Constitución presentarse como candidato para un tercer mandato consecutivo.

Sin embargo, su ex jefa de Gabinete y abanderada oficialista, Dilma Rousseff, ha visto a su Partido de los Trabajadores (PT) acusado de ser blando con la censura e intolerante respecto a visiones políticas opuestas.

"Todo esto tiene que ver con derechos humanos", dijo el candidato presidencial opositor, José Serra, durante un discurso la semana pasada.

Serra dijo que el régimen iraní "apedrea a mujeres hasta la muerte, arresta a periodistas (...) y ahorca a disidentes por el simple hecho de pensar en forma diferente".

"En mi gobierno vamos a rechazar eso", sostuvo.

La política de Brasil, una pujante democracia con una robusta economía y una prensa libre, no es ni remotamente comparable con la de Irán.

Sin embargo, algunos electores nunca han superado sus sospechas sobre los orígenes del PT como un partido de izquierda de líderes sindicales, algunos de los cuales aún son partidarios de colocar a los medios de comunicación y a grandes sectores de la economía bajo un férreo control del Estado.

"No tengo dudas de que Lula y sus amigos harían a Brasil más como Irán, si pudieran", declaró el abogado Luiz Comim mientras compraba el periódico en Río de Janeiro.

Conmoción por mujer iraní. El tema de Irán le ha dado a Serra, que es superado por Rousseff en varios sondeos de intención de voto, una rara oportunidad para diferenciarse, dado que ambos candidatos son centroizquierdistas partidarios de políticas de mercado.

Serra ha evitado realizar críticas directas sobre la mayoría de los temas, porque Lula es enormemente popular y la economía de Brasil está creciendo fuerte.

Pero integrantes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), donde milita Serra, han acusado a Lula de desgastar innecesariamente las relaciones de Brasil con Estados Unidos debido a Irán.

Rousseff ha defendido la política de Lula respecto a la república islámica, afirmando que podría ayudar a evitar la guerra en Oriente Medio.

Ella también ha rechazado la idea de que ella o Lula simpaticen con gobiernos autoritarios o populistas en Irán, Venezuela y Cuba, diciendo que los "buenos contactos" son cruciales con todos los países y que la situación de Brasil es diferente.

De hecho, el PT se ha vuelto más pragmático, especialmente desde que Lula tomó el mando en 2003.

Por ahora, Irán no parece ser un tema que pueda cambiar las cosas entre muchos votantes brasileños, que se están concentrando más en la economía.

Rousseff ha abierto una ventaja de entre un cinco y 10% sobre Serra en los sondeos de intención de voto y algunos analistas afirman que sólo un incidente mayor, como un escándalo de corrupción, podría costarle el triunfo en la carrera presidencial.

Pero hay voces que desacuerdan.

Usuarios de la red social Twitter siguen publicando cientos de mensajes a la semana llamando a Lula a interceder en favor de Sakineh Mohammadi Ashtiani, una mujer iraní sentenciada a muerte por lapidación por haber sostenido una relación extramarital.

Lula le ofreció asilo a Mohammadi Ashtiani este mes, lo que provocó un vergonzoso rechazo público de la oferta por parte de Irán.

"Puede que la gente no entienda a Irán, pero entiende a una mujer que será apedreada hasta la muerte", dijo la analista política Maria do Socorro Souza Braga.

"En esos términos, es posible que este tema pueda tener algún efecto electoral", agregó.