Jerusalén. El gabinete de Israel otorgó el domingo más autoridad a una comisión que investiga una mortal redada contra una flotilla con ayuda que iba a la Franja de Gaza, permitiendo al panel citar a testigos para que den su testimonio bajo juramento.

Sin embargo, la decisión no amplía el mandato de la pesquisa para que incluya una examinación de la toma de decisiones de los políticos israelíes que ordenaron la intercepción el 31 de mayo, en la que murieron nueve activistas turcos a favor de los palestinos.

Un comunicado del gobierno indicó que el gabinete concedió al panel de cinco miembros, liderado por el ex magistrado de la Corte Suprema Jacob Turkel, autoridad para citar a testigos y sostuvo que deben prestar juramento, exponiéndolos efectivamente a cargos por perjurio si entregan un falso testimonio.

Turkel había pedido al gobierno estos poderes específicos y dijo que citaría al primer ministro Benjamin Netanyahu, al ministro de Defensa Ehud Barak y al jefe del Ejército israelí, el teniente general Gabi Ashkenazi.

Netanyahu ha declarado que testificará, junto con Barak y Ashkenazi. Otros funcionarios militares no comparecerán ante el panel, pero serán interrogados en una indagación por separado del Ejército.

En medio de las críticas internacionales por el ataque, Israel rechazó una propuesta del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para llevar a cabo una investigación internacional, pero nombró a dos observadores extranjeros -David Trimble, político de Irlanda del Norte, y el laureado con el premio Nobel Ken Watkin- para integrar el panel israelí.

Turkel ha señalado que el mandato de la comisión le pide una examinación respecto a si el bloqueo naval de Israel sobre la Franja de Gaza y la intercepción de la flotilla concuerdan con la ley internacional.

También indagará las acciones de quienes organizaron el envío de ayuda de la flotilla y sus participantes.

Debido al alcance limitado de la pesquisa, se considera poco posible que represente una amenaza política para el gobierno de Netanyahu.

El incidente de la flotilla impactó gravemente las relaciones estratégicas de Israel con Turquía, un importante aliado islámico que retiró a su embajador y canceló los ejercicios militares conjuntos con el Estado judío.