Italia está considerando el uso del Ejército para proteger al conglomerado de defensa Finmeccanica y a la agencia recaudadora de impuestos Equitalia, que han sido objetivos de una serie de ataques que han generado inquietud por un posible aumento de la violencia política, dijo la ministra del Interior.

Pese a que las protestas contra el programa de austeridad que lleva a cabo Italia han sido en gran medida pacíficas, la semana pasada un grupo anarquista se atribuyó la responsabilidad por un ataque a tiros contra un ejecutivo de Finmeccanica.

"Esto nos obliga a elevar la guardia para evitar una escalada que, por desgracia, es un escenario posible. Esto es lo que vamos a hacer en los próximos días", dijo la ministra del Interior, Annamaria Cancellieri, en un entrevista al diario La Repubblica.

Cancellieri sostuvo que el uso del Ejército para defender potenciales objetivos era "una solución posible".

Un comité de seguridad nacional se reunirá el jueves para analizar el tema.

Cancellieri dijo que Equitalia, blanco de una serie de cartas bomba y ataques con bombas molotov, se ve enfrentado a reforzar la seguridad.

"Cualquier ataque contra Equitalia es un ataque contra el Estado", dijo.

Roberto Adinolfi, director ejecutivo de la empresa de ingeniería nuclear Ansaldo Nucleare, controlada por Finmeccanica, resultó herido de bala en una pierna tras el ataque perpetrado el lunes por hombres enmascarados.

El atentado fue reivindicado por una rama de la Federación Anarquista Informal, que se atribuyó la responsabilidad de una serie de cartas bomba enviadas a funcionarios de Equitalia, entre ellos a su director general.

"Espero que esto no signifique un retorno a un pasado trágico", dijo el director ejecutivo de Finmeccanica, Giuseppe Orsi, al diario Corriere della Sera.

Las Brigadas Rojas de extrema izquierda propagaron la violencia y el terror en toda Italia en los "años de plomo", en la década de 1970, con sus ataques contra la clase política, militar e industrial.

El gobierno encabezado por el primer ministro Mario Monti ha puesto en marcha una serie de medidas radicales para tratar de contener la gigantesca deuda pública de Italia, entre ellas un aumento de impuestos y el recorte de las pensiones.

Una ola de suicidios muy publicitados, especialmente entre los empresarios afectados por la deuda, ha puesto de relieve el costo humano de la crisis y ha convertido a los cobradores de impuestos en figuras odiadas.