Roma. Italia llamó este viernes a consulta a su embajador en Brasil, después de que el país sudamericano se rehusó a extraditar a un ex guerrillero izquierdista italiano condenado por cuatro asesinatos.

La decisión de la Corte Suprema de Brasil, esta semana, de ratificar la negativa del gobierno a extraditar a Cesare Battisti tensó las relaciones entre ambos países.

Funcionarios italianos, incluyendo al presidente Giorgio Napolitano, condenaron la decisión como una violación de los acuerdos internacionales.

El ministerio de Relaciones Exteriores informó el viernes en un comunicado que había llamado a su enviado para discutir acuerdos judiciales bilaterales entre ambos países, con la visión de tomar acciones internaciones para revertir la decisión.

Italia ha dicho que quiere llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia en La Haya.

Battisti escapó de una prisión italiana en 1981 y vivió en Francia durante varios años, pero huyó cuando París aprobó su extradición en 2006. Fue arrestado en Brasil en 2007.

El ex guerrillero enfrenta una sentencia de cadena perpetua en Italia, donde fue condenado por cuatro asesinatos durante los llamados "Años de Plomo" en la década de 1970, cuando Italia estaba bajo asalto de grupos extremistas. Battisti pertenecía a un grupo llamado "Proletarios Armados por el Comunismo".

El gobierno italiano invirtió mucho tiempo y prestigio en el proceso de extradición y la decisión de la corte brasileña fue un duro golpe.

El ministro de Relaciones Exteriores italiano, Franco Frattini, lo calificó como "un golpe en la cara de todo el mundo democrático que lucha contra el terrorismo", diciendo que era "vergonzoso" que Battisti ahora pueda estar broncéandose en una playa de Brasil.

El presidente italiano, Giorgio Napolitano, que rara vez interviene en asuntos internacionales, emitió un comunicado deplorando la decisión como una "grave herida" en las relaciones con Brasil, diciendo que apoyaría cualquier acción para llevar a Battisti a la justicia.

Familiares de las víctimas expresaron su malestar, mientras algunos políticos pidieron un boicot a los bienes brasileños.

La Corte Suprema de Brasil ratificó la decisión tomada el año pasado por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Lula había basado su decisión en concederle estatus de refugiado a Battisti -contradiciendo un fallo previo de una corte brasileña-, con el argumento de que podía ser perseguido políticamente si era extraditado, una posición que Roma rechazó.