Roma. El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, buscaba este domino ganar el apoyo de legisladores indecisos para no perder influencia en el Parlamento, mientras el destino de su gobierno estaba en manos de un grupo de políticos díscolos.

Las estimaciones sobre cuántos diputados de centroderecha cambiarán de bando en la votación de la Cámara de Diputados sobre finanzas públicas este martes varían. El mensaje de Berlusconi a los potenciales "traidores" es claro: no tienen dónde ir y serán recompensados si se quedan.

El magnate mediático de 75 años ha desafiado todos los llamados a dimitir y afirma que puede dar la pelea.

"Lo hemos revisado en las últimas horas, las cifras son ciertas aún tenemos una mayoría", indicó a colegas partidistas este domingo.

Los periódicos estiman que el posible número de desertores estaría entre 20 y 40, lo que sería más que suficiente para hacer caer al Gobierno, pero Berlusconi ha demostrado en situaciones anteriores sus poderes de persuasión de último minuto.

El primer ministro se ha reunido y hablado por teléfono con los rebeldes desde que volvió de una humillante cumbre internacional en Francia el viernes, donde se acordó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) visitaría a Italia trimestralmente para revisar sus avances en la aprobación de postergadas reformas.

Un diputado de su coalición gobernante dijo después de reunirse con Berlusconi que el primer ministro estaba dispuesto a recompensar a los indecisos con "puestos bien merecidos" en el Gobierno. Berlusconi dijo el viernes que los desertores "traicionarían al Gobierno y al país".

Italia es la tercera economía más grande de la zona euro y sus problemas políticos y de deuda son vistos como una gran amenaza en la crisis mayor que enfrenta la divisa única.

Las últimas declaraciones de Berlusconi sobre su mayoría podrían ser malas noticias para los bonos italianos, que volvieron a sufrir una ola de ventas el viernes y tuvieron un rendimiento histórico desde la instauración del euro por sobre el 6,4 por ciento.

El diferencial sobre los bonos alemanes, reflejando la prima de riesgo mayor que los inversores le exigen a Italia, también llegó a un récord por sobre los 4,6 puntos porcentuales.

Los precios de los bonos se recuperarían y el diferencial de rendimiendo caería un punto porcentual si el Gobierno cae, según dijo un reciente sondeo de Reuters entre 10 administradores de fondos, analistas de mercado y estrategas.