Tokio/Pekín. Japón se negó este sábado a pedir perdón por detener al capitán de un barco chino, sin mostrar indicios de ablandarse en una disputa entre las dos potencias económicas después de que Tokio se retractara y le pusiera en libertad.

El capitán del barco de pesca de arrastre, Zhan Qixiong, abandonó este sábado Japón en un vuelo con destino a la ciudad costera china de Fuzhou.

La puesta en libertad se produjo tras la detención de cuatro ciudadanos japoneses por supuesta violación de la ley china sobre la protección de instalaciones militares, aunque el jefe del gabinete japonés, Yoshito Sengoku, negó que exista ninguna relación entre ambos incidentes.

Diplomáticos japoneses se reunieron con los cuatro el sábado, informó la agencia de noticias Kyodo. Los ciudadanos estaban bajo vigilancia doméstica, es decir, se encontraban limitados a un hotel o alojamiento, dijo la agencia citando a un funcionario de la embajada nipona en Pekín.

El ministerio chino de Relaciones Exteriores dijo que Pekín estaba indignado por el arresto del capitán, detenido por Japón hace más de dos semanas después de que su trainera colisionara con dos patrulleras japonesas en aguas cercanas a unas islas que reclaman ambos países. Pidió una disculpa y una compensación.

China dijo que su reclamación de las islas -que ellos llaman Diaoyu y los japoneses Senkaku- era "indiscutible", pero Japón no estuvo de acuerdo.

"No hay ningún problema territorial que deba resolverse sobre las Senkaku", dijo la cancillería japonesa en un comunicado. "La petición de China de disculpas o compensaciones carece de base y es absolutamente inaceptable", agregó.

La declaración de China había dicho que ambos países deberían resolver sus disputas a través del diálogo. El primer ministro japonés, Naoto Kan, también afirmó que era el momento de que las dos mayores economías de Asia volvieran a afianzar sus relaciones.

"Creo que es necesario que Japón y China gestionen las cosas de forma sosegada", dijo en Nueva York, donde asistió a la Asamblea General de la ONU.

La disputa ha puesto de relieve la fragilidad de unas relaciones enturbiadas tradicionalmente por los recuerdos chinos de la ocupación japonesa durante la guerra y disputas territoriales en zonas del Mar de China Oriental que podrían albergar grandes reservas de gas.

Algunos periódicos japoneses criticaron la puesta en libertad de Zhan como una cesión que podría animar las determinaciones chinas.

"Hay una posibilidad de que haya dejado una impresión de que Japón cede cuando es presionado", dijo un importante diario, Asahi Shimbun, en un editorial.