El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijo este miércoles que la moneda común podría estar en peligro si los países que componen la zona Schengen de libre circulación imponen controles fronterizos para impedir el ingreso de refugiados.

La zona Schengen, compuesta por 26 países miembros, ha sido objeto de una enorme presión desde que en el verano boreal cientos de miles de inmigrantes que huyen de la guerra y la pobreza en Oriente Medio y África llegaron a las fronteras del sur del Europa.

En momentos en que Grecia particularmente busca contener la marea humana, algunos países que van desde Hungría en el sur a Dinamarca en el norte han impuesto controles fronterizos temporales para contener los flujos de refugiados, dificultando los viajes sin pasaporte por Europa más que en cualquier otro momento en décadas.

En una alocución ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Juncker advirtió que permitir que el sistema Schengen se deteriore tendría consecuencias políticas para otros proyectos de la Unión Europea, incluyendo el euro.

"Si el espíritu de Schengen deja nuestras tierras y nuestros corazones, vamos a perder más que Schengen. Una moneda única no tiene sentido si Schengen se desploma. Es una de las piedras angulares de la construcción de Europa", dijo. "El sistema de Schengen está parcialmente en estado de coma", añadió.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo por su parte el miércoles que Schengen debería continuar y que el plan de distribuir refugiados en la Unión Europea sobre la base de cuotas determinará si el acuerdo puede sobrevivir.

"Aquí tenemos el acuerdo Schengen y la verdad es que durante años confiamos unos con otros y establecimos controles fronterizos sobre las fronteras externas de la Unión Europea", sostuvo Merkel.

"Y al igual como sucedió en el caso de la unión económica y monetaria, con esta medida, en relación a la gestión del área Schengen, no abarcamos todas las vías en términos de soluciones políticas", agregó.