La entrega del premio Nobel de la Paz al encarcelado activista por la democracia chino Liu Xiaobo subraya la creciente preocupación alrededor del mundo por mejorar los derechos humanos, dijo este viernes el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

En un comunicado de palabras cuidadas emitido por su oficina de prensa, Ban dijo que esperaba que cualquier desacuerdo en torno al galardón, que ha enfurecido a Pekín, no dañe la causa global de los derechos humanos.

Darle el premio de 2010 a Liu "es un reconocimiento del creciente consenso internacional para mejorar las prácticas culturales y de derechos humanos alrededor del mundo", indicó el comunicado.

Pero buscó balancear el comentario con un elogio a China que, dijo, "ha conseguido avances económicos notables, sacó a millones de la pobreza, amplió la participación política y se unió firmemente a la corriente dominante internacional en su adhesión al reconocimiento de los instrumentos y prácticas de derechos humanos".

Ban "expresó su esperanza sincera de que cualquier diferencia sobre esta decisión no desmerecerá el avance de la agenda de derechos humanos globalmente o el alto prestigio y poder inspirador del premio", agregó.