-¿Que te hace radicarte en Chile?

-La verdad no tenía ninguna intención de venir a Chile. Pensaba qué podría hacer en ese país tan lejano y frío. Pero un día me secuestraron, me pusieron una pistola en la boca, me dejaron tirado a dos horas de Caracas. Ese tipo de acciones se volvieron habituales. Si no te mataban, no era novedad; el secuestro ya no era novedad.

-¿Qué cosas se está perdiendo hoy Latinoamérica del cine venezolano?

-Hay un libro muy interesante de un norteamericano de nombre John King, que se llama "El carrete mágico. Una historia del cine latinoamericano", que habla justamente de eso, de los "puentes cortados" entre las culturas cinematográficas de América Latina. En ese libro se habla de ¿a quién le interesa que no nos conozcamos entre nosotros? Hoy existe una industria, un juego de poder, de control de las salas exhibidoras. Es un tema muy antiguo y hasta hoy nadie ha podido parar el tema de la desconexión en nuestra propia región.

-A pesar de la crisis en Venezuela, hay que reconocer que el gobierno chavista ha impulsado ciertos programas de incentivo al cine popular.

-Sí, claro, a pesar de las cosas malas que están pasando hay que reconocer avances. Como la ley de cine o la cuota de pantalla, que han sido necesarios para acercar este arte a veces tan distante a las masas. Ahora, no solo debe ser la iniciativa de un país, debe ser ojalá a nivel regional.

-¿Cuál es tu película emblemática del cine venezolano?

-A mí me enamoró el cine desde que entre a una sala de cine en Venezuela y tuve la oportunidad de ver "El pez que fuma", de Román Chalbaud. Es una maravilla, que habla muy bien de la idiosincrasia del venezolano, donde te vas a encontrar una radiografía del pueblo venezolano, lo desnuda. Te vas a encontrar a Venezuela con su luz en la fotografía, vas a sentir el calor agobiante de la costa central, de La Guaira. La historia se desarrolla en un burdel y qué mejor lugar que ese para tomar una instantánea de nuestras sociedades en Latinoamérica.

-¿Te gustaría volver a Venezuela a dirigir?

-Ese es el sueño. Para mí esa tierra es mágica. Pero ese país, donde yo crecí, desapareció o quizás está escondido. Hoy las personas están lamentablemente llenas de violencia, actúan a la defensiva. Hemos llegado como pueblo a la inercia de encontrar personas muertas en la calle y verlo como si nada, parte de la rutina.

-¿Cómo te recibirían hoy las autoridades del gobierno chavista?

-No creo que muy bien recibido.

-¿Por qué?

-Para financiar mi película (“Suficiente coraje”), el Estado venezolano me apoyó con una beca. Después fui a la "Villa del Cine", que es la instancia gubernamental que creó Hugo Chávez para promover la producción de obras de cine. Entregue mi guión y claro, como mis padres pertenecían al Partido Comunista de Chile, asumen que la película que están financiando va a enaltecer la revolución y me aprueban el proyecto y el libreto.

-Pero tu película no es exactamente una celebración de la situación actual de Venezuela.

-Bueno, le pagan el sueldo a la actriz venezolana que es la protagonista del filme y dos días después me llama el director de la entidad venezolana gubernamental, quien ahora sí había leído el guión, y básicamente me llama un anti revolucionario, un infiltrado del Imperio. Me acusaron de vende patria por hablar de la crisis de inmigración o alimentaria que hoy se vive.

-¿Y eres un infiltrado del Imperio?

-No soy infiltrado de nada, ni tengo ningún tipo de financiamiento. De hecho, he tenido hasta que trabajar en UBER para poder sobrevivir y poder seguir en el cine.

-La película toca el tema de la salida de venezolanos por la crisis, el desarraigo.

-Así es, la película se hace cargo de lo que hoy está aconteciendo. Los personajes de mi película, al igual que nosotros, somos producto de las decisiones de un grupo pequeño de personas que con poder actúan en un momento determinado. “Suficiente coraje" es un filme que no apoya ninguna posición política. Es más bien un poco anárquica, con un discurso bastante nihilista.

CHÁVEZ SUPERSTAR

-¿Quién sería el mejor director para hacer una película sobre Chávez?

-A mí me encantaría que la hiciera Michael Haneke (de origen austriaco).

-¿Por qué?

-Sería genial ver en cámara y con la visión de Haneke, los últimos momentos de sufrimiento, de vida de una persona con tanto poder, que no puede hacer nada contra la muerte.

-Sería una película donde el protagonista, frente a la muerte, sufre un cambio.

-Claro, el clímax sería en el mejor momento de su carrera política, de su protagonismo mundial. Pero tiene que morir, ceder el poder. No olvidemos que la consigna cambia de “patria, socialismo y muerte”; eso ya da lo mismo, y se cambia la palabra muerte por “vida”.

-Habría que proponérsela a Haneke

-Sí, pero no creo que la haría. No es como Oliver Stone, que hizo un documental de Chávez, pésimo y sesgado.

-¿Y de Nicolás Maduro?

-Esa película la tendrían que hacer los hermanos Badilla, que hacen películas tipo en comedia en Chile. Así nos aseguramos de que sea un bodrio.