Bogotá. Colombia no está interesada en pactar un cese del fuego con la guerrilla izquierdista, sino en acabar definitivamente con el conflicto interno armado que se registra en el país desde hace casi cinco décadas, dijo este martes el presidente Juan Manuel Santos.

Recientemente, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda fuerza rebelde del país, respondió a una propuesta de un grupo de pacifistas y anunció que pactar un cese del fuego bilateral con el gobierno sólo era posible en una mesa de diálogo.

"El Gobierno Nacional no está interesado en ceses al fuego, ni en circos públicos temporales", afirmó Santos.

"No nos interesan las pausas, nos interesa el fin definitivo del conflicto", agregó el mandatario.

Santos reiteró que tiene una mano extendida a los grupos armados que tomen la decisión responsable y seria de acabar definitivamente con la violencia.

El presidente dijo que el único interés de su gobierno es acabar con el conflicto armado de manera permanente e insistió que mantendrá la ofensiva militar contra los grupos armados ilegales.

"Vamos a continuar nuestra lucha contra el terrorismo, el crimen y la violencia, con todo lo que esté a nuestro alcance, es nuestro deber", declaró.

El ELN, fundado en la década de 1960 por sacerdotes católicos radicales, cuenta en la actualidad con menos de 5.000 combatientes.

El grupo rebelde ganó notoriedad en la década de 1980 y de 1990 con ataques contra la infraestructura petrolera y energética del país, así como con secuestros masivos con los que presionaba un diálogo de paz.

Pero el ELN, considerado como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, fue diezmado por una ofensiva de las Fuerzas Militares, de los paramilitares de ultraderecha, al tiempo que enfrentó una confrontación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en varias regiones del país, que dejó cientos de muertos.

El último diálogo de paz con esa guerrilla se realizó en Cuba entre el 2005 y el 2007, durante el Gobierno del ex presidente Alvaro Uribe, pero la iniciativa no prosperó.

Santos también ha condicionado el inicio de un diálogo de paz con las FARC a que suspendan sus ataques, liberen a los secuestrados y estén dispuestos a deponer las armas, condiciones que ha rechazado el grupo rebelde debilitado por una ofensiva militar en medio de la que han muerto varios de sus comandantes, mientras que miles de combatientes han desertado.

La más reciente negociación de paz con esa guerrilla concluyó hace 10 años después de que el entonces presidente Andrés Pastrana la suspendió al comprobar que los rebeldes utilizaban una extensa zona que desmilitarizó para los diálogos para actividades ilegales como esconder secuestrados.