Río de Janeiro.  El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula de Silva (2003-2010) no necesitará asistir a las audiencias en las que 87 testigos de defensa serán oídos por el juez federal Sergio Moro en el caso que avanza en su contra en el marco de la Operación Lava Jato, sobre los desvíos de dinero alrededor de la petrolera estatal Petrobras.

     La decisión fue anunciada este jueves por el Tribunal Regional Federal de la 4.ª Región, después de un pedido hecho por la defensa del exmandatario.

     Hace dos semanas, Moro había determinado que Lula debería estar presente durante las declaraciones de todos los testigos, entre ellos los exdirectores de la Policía Federal Luiz Fernando Correa y Paulo Lacerda, y el exministro de la Controlaría General de la Unión Jorge Hage.

     De acuerdo con el juez federal Nivaldo Brunoni, la presencia del reo en audiencias de testigos es una "mera facultad legal" y la propia defensa puede hacerlo en su lugar, "sobre todo" cuando el reo no reside "en la región donde tiene sede el juzgado en el cual se tramita el proceso".

     Lula está acusado de haber recibido coimas de la constructora OAS, entre ellas un triplex en Guaruja (en el litoral de Sao Paulo), algo que el expresidente siempre ha negado.

     En la denuncia, los fiscales dicen que el exmandatario recibió el equivalente a unos US$1,2 millones en comisiones de la OAS por la adquisición de contratos con la Petrobras. Según la acusación, el dinero fue invertido en la reforma del triplex.

     El expresidente dijo recientemente que no estaba preocupado por la fecha de su declaración. "Cuando fijen la fecha, allí estaré", dijo en un acto con militantes.

     El ex mandatario, quien podría presentarse a las elecciones de 2018, aseguró que los indicios que existen en su contra es el "peaje" que pagará por acabar con los rumores y probar que no recibió dinero de manera ilegal.

     Entre los documentos presentados consta el registro de dos coches en nombre del Instituto Lula que pasaron por el sistema automático de peaje de camino a Guarujá entre 2011 y 2013. No obstante, no hay información que compruebe que la vivienda investigada era el destino de los trayectos.