La justicia brasileña ordenó hoy la puesta en libertad del magnate Eike Batista, que fue la séptima fortuna del mundo y estaba en prisión desde finales de enero por supuestos sobornos para favorecerse de contratos con la gobernación de Río de Janeiro.

El juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Gilmar Mendes aceptó una petición de "habeas corpus" presentada por la defensa, que calificó la detención como ilegal y sin fundamentos, y tan solo explicada por la presión de los medios.

"Nada más injusto que mantener la prisión preventiva de un procesado, en contra del orden constitucional y de la legislación, tan solo para satisfacer las ansias de ajusticiamiento de la población, que, sin estar amparadas por el debido proceso legal, se confunden con la barbarie", afirmaron los abogados de Batista, quien en el pasado fue el hombre más rico del país.

El empresario, propietario del conglomerado EBX, está acusado de los delitos de corrupción activa, lavado de dinero y asociación para delinquir por supuestamente haberle pagado comisiones ilegales por unos US$16,5 millones a Sergio Cabral, gobernador de Río de Janeiro entre 2007 y 2014, para adjudicarse contratos públicos.

Batista, de 60 años y quien llegó a ser el séptimo hombre más rico del mundo según la revista Forbes, con una fortuna calculada en unos US$30.000 millones, comparte desde finales de enero una celda de 15 metros cuadrados con otros seis presos acusados de desvíos relacionados con el escándalo de corrupción de la petrolera estatal Petrobras.