Santiago. En lo que se convierte en un hito de la historia chilena, la justicia de ese país se abrió a investigar la muerte del ex presidente Salvador Allende Gossens, derrocado por Augusto Pinochet.

El propósito es determinar si se suicidó -según consta en el informe oficial- o se murió a raíz del disparo de un tercero.

Quien estará a cargo de la investigación será el ministro Mario Carroza, quien deberá desmentir o corroborar la tesis tanatológica que indica que el ex jefe de Estado murió por una bala proveniente desde el exterior del Palacio de La Moneda, bombardeada el 11 de septiembre de 1973.

La fiscal judicial de la Corte de Apelaciones, Beatriz Pedrals, había entregado una lista de nombres correspondiente a 726 querellas, entre los que figuraba el de Salvador Allende.

El ex jefe de Estado aparece como una de las víctimas no judicializadas de la dictadura de Pinochet, informó La Nación.

Carroza tiene en su poder más de 1.500 querellas presentadas por la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, y debería dictar órdenes para que la Policía de Investigaciones chilena inicie los peritajes relativas a dichas querellas.