Singapur. A las 20.21 hora local (12.21 GMT) de este domingo aterrizó en la base militar Paya Lebar, en Singapur, el Air Force One con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a bordo. El mandatario, que llegó a la pequeña ciudad-estado tras un vuelo de 20 horas desde Canadá, donde participó en la cumbre del G7, fue recibido por el ministro de Exteriores singapurense, Vivian Balakrishnan, y se reunirá este lunes 11 de junio con el primer ministro, Lee Hsien Loong.

Eso será la previa al encuentro entre Trump y el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un, que tendrá lugar este martes 12 de junio, que ha concitado el interés internacional y del que se espera se logren avances en la desnuclearización de la península coreana a cambio de un relajo de las sanciones económicas y diplomáticas que pesan contra el régimen de Pyongyang.

Trump dijo a la prensa que se encuentra "muy bien” a la espera del encuentro. Tras un breve saludo, se subió a una limusina, que lo trasladó a su hotel junto a una comitiva compuesta por unos 30 vehículos. 

Más temprano, a las 14.38 horas de este domingo, aterrizó en el aeropuerto Changi de Singapur el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un,para el encuentro largamente esperado y que ha provocado elevadas expectativas.

Kim llegó a la ciudad-estado a bordo de un vuelo de Air China y fue rápidamente trasladado al hotel St. Regis. En el aeropuerto también fue recibido por el ministro de Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan.

"He dado la bienvenida al presidente (del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte) Kim Jong-un, que acaba de llegar a Singapur", tuiteó el jefe de la diplomacia singapurense junto a una fotografía en la que aparecen ambos.

Las cámaras de televisión mostraron una comitiva de vehículos abandonando el aeropuerto y una multitud esperando en el hotel Saint Regis, ubicado en el centro de Singapur. El líder norcoreano tiene previsto reunirse este mismo domingo con el primer ministro singapurense, Lee Hsien Loong.

Singapur, en la historia. La histórica cumbre, la primera bilateral entre mandatarios de ambos países, era un suceso impensado hasta hace algunas semanas, cuando Kim y Trump intercambiaban toda clase de insultos a través de las redes sociales y la prensa. Es también el viaje más largo realizado por Kim Jong-un desde que está en el poder, y puede marcar un suceso histórico si consigue terminar con las tensiones y pone fin al plan nuclear norcoreano.

Consciente de todo ello, Kim Jong-un dijo este domingo, poco antes de reunirse con el primer ministro de Singapur, que "el mundo entero está pendiente de esta cumbre histórica entre la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial de Corea del Norte) y los Estados Unidos de América", y que está seguro de que si la cumbre es exitosa, "el nombre de Singapur entrará en la historia”.