Londres. La brecha que separa el sistema educativo público y privado en el Reino Unido no parece reducirse, después de que nuevos estudios han revelado que los profesionales que pasaron por colegios de pago cobran salarios más altos que los de escuelas estatales.

Un estudio publicado por el Instituto de Estudios Fiscales de Londres asegura que los graduados que fueron a escuelas privadas ganan una media de 4.500 libras más al año (5.625 euros) que sus compañeros de profesión que ocupan el mismo puesto pero fueron a colegios públicos.

Esta investigación, que reunió datos de más de 200.000 graduados que finalizaron su licenciatura en una universidad del Reino Unido en 2007, plantea dudas sobre el impacto de la educación en el sistema social británico.

"La educación es a menudo considerada como una vía para la movilidad social, pero nuestra investigación sugiere que los antecedentes familiares y, en particular, el tipo de escuela, tienen peso en el puesto de trabajo que logrará un estudiante", afirma en el estudio la profesora de economía en la Universidad de Warwick y una de las autoras del estudio, Claire Crawford.

El informe compara los salarios de aquellos licenciados que cursaron el bachillerato en una escuela pública con los de aquellos que fueron a un colegio de pago.

Los resultaron concluyen que tres años y medio después de haberse graduado los profesionales que provenían de una escuela privada ganaban alrededor de 28.500 libras al año (36.195 euros) mientras que aquellos que salían de escuelas estatales recibían salarios de unas 24.000 libras (30.480 euros).

"Estos resultados sugieren que existe una necesidad urgente de entender por qué la enseñanza privada confiere esa ventaja en el mercado laboral, incluso entre los graduados del mismo nivel", explicó Crawford.

Además, un estudio que publicó la británica Social Market Foundation este verano, concluye que los niños que se educan en escuelas privadas en el Reino Unido tienen probabilidades de ganar 200.000 libras (254.000 euros) más entre los 26 y 42 años que los que fueron a colegios estatales.

Estas diferencias se destapan ya en los pupitres de la escuela británica, tal y como se desprende de un informe divulgado esta semana por una comisión del Parlamento británico sobre pobreza infantil.

Un año después de su creación, el órgano parlamentario concluyó en un informe que cada niño ha de desembolsar una media de 800 libras al año (1.016 euros) para poder acceder a necesidades básicas como el uniforme, los libros, el comedor y los ordenadores.

La comisión, que fue impulsada por la organización no gubernamental The Children's Society y en la que han participado menores de entre 10 y 19 años, detalla en su informe cómo los costes de la escuela afectan a los niños con menos posibilidades económicas.

La comisión británica aseguró que "millones de familias en todo el Reino Unido luchan con estos costes que provocan que los niños sean intimidados y avergonzados en la escuela".

Casi dos tercios de los niños que viven en familias pobres dicen que se sienten avergonzados como resultado de no ser capaces de pagar las necesidades claves de la escuela, asegura el estudio.

"Se supone que los niños se deben beneficiar por igual de una educación gratuita, sin embargo la realidad es que las familias del Reino Unido están pagando millones de libras al año para sufragar los gastos de la escuela", dijo el director de la Children's Society, Mateo Reed.

La comisión sobre la pobreza infantil pide al Gobierno que "escuche este informe y que actúe para asegurarse de que ningún niño deja de recibir la misma educación que sus compañeros".

Estos estudios apuntan a que el sistema británico perpetúa las diferencias entre la educación pública y la privada, así como las dificultades en la movilidad social en el Reino Unido.