Curibita. Luiz Inácio Lula da Silva es conocido entre sus simpatizantes como el “hijo de Brasil” y el político más popular del país, pero cuando ingresó a prisión se convirtió en el primer expresidente brasileño en hacerlo.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), y el político mejor valorado de Brasil según las encuestas, fue condenado a 12 años por un delito de corrupción y lavado de dinero.

Este político nació en 1945 como el séptimo hijo de una empobrecida familia campesina y a los 7 años emigró a la ciudad de Sao Paulo.

Ya en 1975 se convierte en el presidente del poderoso sindicato metalúrgico, el cual lidera por varios años y en el que organiza grandes huelgas en los suburbios industriales de Sao Paulo, en plena dictadura militar (1964-1985).

 

En febrero de 1980 cofunda el PT, de orientación socialista y se convierte en su primer presidente. Ese año, en abril, es encarcelado durante un mes por sus actividades sindicales.

Ya como diputado (1987-1991) buscó la presidencia, sin lograrlo, por tres ocasiones: 1989, 1994 y 1998. En su cuarto intento se convierte en jefe de Estado y logra la reelección en el 2006. En 2011 deja la presidencia a su heredera política, Dilma Rousseff y es diagnosticado con cáncer de laringe, pero logra superarlo.

Tras destaparse el caso Lava Jato en 2014, que investiga la corrupción en la estatal Petrobras, en 2016 la fiscalía lo hace declarar. Rousseff lo nombra ministro para protegerlo, pero la Corte Suprema suspende su nombramiento.

Desde ese tiempo es imputado en siete casos. Por uno de ellos, el juez Sergio Moro lo condena por corrupción pasiva y lavado de dinero, y ordena su encarcelación.

Este sábado 7 de abril se entregó a la policía y fue ingresado a la cárcel de Curibita, donde cumplirá su condena.