El polémico video de un diputado opositor aceptando dinero de un empresario para financiar su campaña puso a la corrupción en el epicentro del debate político en Venezuela, con ambos bandos buscando airear los trapos sucios del rival a tres semanas de las elecciones presidenciales.

El caso puso en aprietos al candidato unitario de la oposición Henrique Capriles, quien expulsó inmediatamente al legislador Juan Carlos Caldera tras difundirse este jueves una grabación en la que se le ve tomando fajos de billetes mientras negociaba una posible reunión entre el aspirante presidencial y un conocido empresario aliado del Gobierno.

Capriles, quien se desligó de Caldera antes de que éste compareciera en los medios, buscó minimizar el potencial costo político defenestrando a uno de sus más cercanos colaboradores y también intentó revertir el efecto recordando los escándalos que han salpicado a simpatizantes del presidente Hugo Chávez durante los 14 años de gobierno.

"Aquí al corrupto lo premian. Si este Gobierno y su candidato le hicieran frente a la corrupción, se quedarían sin ministros", clamó Capriles, un gobernador de 40 años, en uno de los varios mítines diarios durante sus recorridos por el país antes de los comicios del 7 de octubre.

Chávez, que había mantenido silencio sobre el tema, lamentó la situación de Caldera y arremetió contra Capriles al que señaló de que se "lavó la manos" y sacrificó a su colaborador para evitar que el escándalo lo salpique.

"Si a mí alguien me pasa un video, de alguien muy cercano recogiendo un dinero o haciendo algo supuestamente indebido lo primero que tengo que hacer es investigar. No salir a los 10 minutos o a la media hora condenándolo", sostuvo Chávez en una entrevista televisada transmitida el viernes por la noche.

"Imagínate caer en estas manos, de esta gente que se tira cuchillos unos con otros. Imagínate un presidente como ese", señaló.

Caldera, quien fue elegido candidato de la oposición para competir por una alcaldía clave en la capital, admitió que recibió 40.000 bolívares (unos US$9.300) de Wilmer Ruperti, un magnate naviero que prosperó con multimillonarios negocios de transporte petrolero para el sector estatal.

En los medios digitales, los simpatizantes de Capriles aplaudieron la expulsión como una actuación rápida y contundente ante el primer atisbo de corrupción, al tiempo que desgranaron sonados casos vinculados al gobierno venezolano como el de la maleta con US$800.000 supuestamente enviada para financiar la campaña de su aliada argentina Cristina Fernández.

Los aliados de Chávez están usando el video como munición gruesa para atacar al contendor y vincularlo con un supuesto soborno y entrega de "dinero irregular", pese a que la ley no prohíbe la financiación privada nacional para los políticos.

"Eso es un hecho delictivo de una organización política (...) Vamos a hacer todo lo que está en las manos de la Asamblea para investigar esto hasta las últimas consecuencias", dijo Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, pese a que consideró "irrelevante" la procedencia del dinero.

Antes, este mismo año, Chávez mostró en un acto dos pistolas que pertenecieron el héroe de la independencia sudamericana Simón Bolívar donadas por Ruperti al país tras comprarlas en una subasta por US$1,6 millones, según reportes de prensa.

¿Soborno o trampa? Caldera negó que él hubiese aceptado algún soborno y explicó que el video espía fue tomado en la propia casa de Ruperti, con quien se habría reunido en varias oportunidades buscando un acercamiento a Capriles.

El señalado diputado argumentó que el empresario veía a Capriles con probabilidades en las urnas.

"Que se ponga de acuerdo con la gente de finanzas de él (de Capriles). El jefe de campaña, eso sí podemos triangularlo más fácil, movernos a una tercera casa un poco más confidencial", dice Caldera en el video sin dar más detalles.

Ruperti, que además posee una cadena de televisión nacional, comenzó una cercana relación de negocios con el gobierno de Chávez cuando ofreció sus barcos para suministrar gasolina al país cuando la oposición buscaba forzar la renuncia del mandatario con un paro petrolero entre 2002 y 2003.

"Con Henrique ahorita me parece, salvo que Wilmer (Ruperti) no tenga problema, que es más sencillo verse afuera en algún viaje", agregó tras comentar que una reunión en el país no pasaría desapercibida.

La grabación, fechada en junio, está cuidadosamente editada a partir de dos encuentros de Caldera con un supuesto asistente de Ruperti y se utilizaron al menos tres cámaras ocultas, incluyendo una que estaría en el pecho del interlocutor, cuya voz y rostro están distorsionados.

La factura profesional del video, que congela escenas en los planos más polémicos logrando una ampliación clara del diputado tomando el dinero, ha levantado las sospechas de algunos opositores que denuncian una "trampa" tendida por el chavismo.

La publicación del material por parte de legisladores oficialistas coincidió con las controvertidas declaraciones de un ex magistrado del Tribunal Supremo de Venezuela exiliado en Estados Unidos que acusó a Chávez de manipular personalmente la justicia para lograr la condena de enemigos políticos.

"Hay todo un montaje, quien vio el video se da cuenta que son tres, cuatro cámaras, un juego de cámaras que graban, tratando de montar una olla (trampa) para tratar de ensuciar, enredar a quien no tiene nada que ver con esto, que es Henrique Capriles", dijo Caldera en una entrevista este viernes.

El diputado de 39 años se erigió en uno de los buques insignia de la coalición opositora tras ser elegido en las primarias de este año para defender la simbólica alcaldía de Sucre, un humilde sector de Caracas que hasta 2008 fue bastión electoral del chavismo.

Chávez lidera la intención de voto en la mayoría de las principales encuestas, aunque dos sondeos ven a Capriles igualado al líder socialista, por lo que ambos bandos se ven favoritos para la victoria en el polarizado país petrolero.

El Gobierno ha utilizado en otras campaña electorales videos ocultos y grabaciones de conversaciones telefónicas de destacados opositores buscando probar la existencia de un complot para desestabilizar la revolución bolivariana, algo que sus detractores denuncian que es ilegal.

"Si vienen más videos, sabemos que vienen en la misma onda, vendrán más avisos, más abusos, más dinero botado en cada una de estas cosas", dijo Armando Briquet, jefe de campaña de Capriles, cuando le preguntaron por la posibilidad de que se difundan nuevas grabaciones de este tipo.