Al menos 89 personas han muerto en la Franja de Gaza como consecuencia de los intensos bombardeos conducidos por la fuerza aérea de Israel, al tiempo que militantes islámicos (de Hamas y otros grupos) han lanzado cientos de cohetes hacia territorio israelí.

La más reciente encrucijada entre palestinos e israelíes parece, como tantas otras veces, atascada en un punto en el que la violencia sólo incrementa la violencia y es a través de la violencia que se busca frenar la violencia. Absurdo y redundante. Tristemente real.

Al tiempo que las hostilidades se incrementan (con el mayor número de palestinos muertos desde la operación “Pilar defensivo”, en 2012), el Consejo de Seguridad de la ONU convocó una sesión de la que no salió ningún acuerdo, pero en la que se evidenció el ancho río que divide a las dos facciones.

Durante la reunión en las Naciones Unidas el representante de Israel, Ron Prosor, hizo sonar una alarma de ataque aéreo para escenificar lo que sucede a diario en las ciudades israelíes, mientras que llamó a su contraparte palestina, Riyad Mansour, un altavoz de Hamas.

Atrás quedó el tiempo en el que la retórica de ambos bandos era responder a la calma con calma. El principio es el mismo, aunque la sustancia es diferente. Hoy es plomo con plomo y, quizá, con una invasión terrestre.

Aunque es una solución que nadie parece querer, al menos a juzgar por las declaraciones públicas hechas por los líderes de los dos lados, un portavoz de las fuerzas de defensa de Israel aseguró que se han llamado al servicio a 20 mil reservistas y que las preparaciones para una posible operación terrestre continúan. Desde hace varios días, los soldados israelíes se agrupan en una zona cercana a la frontera con Gaza. Y aunque todos siguen hablando de posibilidad, la certeza de los días es que una batalla en tierra parece cada vez más inevitable.

Entre las víctimas palestinas, además de 14 niños (según una organización de defensa de la niñez), se cuenta a un conductor de un vehículo de un medio de comunicación local; un vehículo plenamente identificado como perteneciente a la prensa que fue impactado desde el aire.

El incremento de los ataques israelíes parece responder no sólo a la cantidad de cohetes lanzados desde Gaza, sino al alcance de los mismos. Por primera vez, uno de estos artefactos llegó hasta el desierto de Negev, un área fuera de la autonomía de vuelo acostumbrada de estos proyectiles.

Durante la sesión del Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó los ataques con cohetes hacia Israel, pero también advirtió que el exceso de fuerza o la puesta en peligro de la vida de civiles es un asunto intolerable. Esto sucede un día después de que un misil israelí cayera sobre un café de playa en Gaza en donde nueve personas murieron mientras miraban el partido de Argentina contra Holanda.

La cifra de heridos en Palestina supera los 500, mientras que la ofensiva militar parece ir en crecimiento y sin perspectivas cercanas de una tregua.