Frialdad, es lo que define hoy el vínculo político entre Argentina y Uruguay. El presidente José Mujica envió una carta a Cristina Fernández de Kirchner donde pide disculpas por tratar a la presidenta de “vieja” y “terca” y a su difunto esposo de “tuerto”. Pero la misiva también tuvo comentarios críticos por el proteccionismo de Argentina que perjudica a Uruguay, informó este viernes el diario bonaerense La Nación.

El sobre cerrado fue entregado en Montevideo al embajador Dante Dovena y este viajó a Buenos Aires para entregarlo personalmente. En el gobierno uruguayo hay pocas esperanzas de que el diplomático retorne con una respuesta oficial. Cuando se conoció que Mujica enviaría una nota, el canciller Héctor Timerman comentó a la prensa que sería “bienvenida”.

En el ministerio de Relaciones Exteriores, con Luis Almagro de gira por Europa, se cerró la comunicación con la prensa, al menos por ahora, según lo mandó decir a El Observador el subsecretario Roberto Conde. Sin embargo, fuentes de la cancillería comentaron que se continuará trabajando para relativizar el impacto de los comentarios del presidente que están dentro de una situación que consideran de “riesgo calculado”.

Los negociadores de Uruguay entienden que la agenda con Buenos Aires “no cambió” en relación a lo que estaba planteado antes del 4 de abril cuando Mujica se refirió a Cristina Fernández de Kirchner en términos “caneros”. Antes de esa fecha la relación política y comercial tampoco era óptima.

En la cancillería se evalúa “cómo seguir” de la mejor manera la relación bilateral que venía en caída desde el año pasado cuando trascendió que el embajador Francisco Bustillo fue objeto en 2010 de un intento de coima que involucró a un representante de la empresa Riovia –que por entonces dragaba el canal Martín García– y al ex vicecanciller de Néstor Kirchner, Roberto García Moritán. Ese hecho motivó un intercambio de comunicados entre las cancillerías hasta que Mujica ordenó a los diplomáticos uruguayos llamarse a silencio. Desde entonces, las negociaciones por los temas pendientes de resolución se impulsaron con carácter de reserva.

La semana pasada, según supo El Observador, un representante de Mujica negociaba en Argentina con un hombre de confianza de Cristina resolver varios proyectos que están trancados. El diálogo se procesaba justo cuando Mujica formuló los comentarios críticos al intendente de Florida, Carlos Enciso.

La estrategia del silencio tuvo un paréntesis que llevó al mandatario a hacer aclaraciones en su audición de M24, donde pidió disculpas públicas. “Una vez que se violentó la intimidad por el juego del mercado, no tengo otro camino: debo pedir sentidas disculpas a quienes pude lastimar en estos días por mis dichos y sobre todo a quienes son –como nosotros– integrantes del sueño de patria grande y federal”, expresó.

Los presidentes Mujica y Fernández de Kirchner tienen previsto participar en junio en Montevideo de la cumbre del Mercosur donde Venezuela asumirá por primera vez la presidencia del bloque. En la cancillería quieren que las asperezas se limen antes de esa reunión.

Hacia Brasil. El gobierno uruguayo no tiene mayores esperanzas de volver a carriles normales sus relaciones con Argentina. De hecho, el presidente José Mujica entiende que buena parte del esfuerzo negociador debe volcarse a Brasil, país con el que se quiere formar un modelo de integración que sea un modelo a seguir. Brasil es actualmente el principal socio comercial de Uruguay. La presidenta Dilma Rousseff estará en dos semanas en Buenos Aires.