Madrid. La huelga general convocada este miércoles en España contra la reforma laboral y la política económica del gobierno tuvo impacto en los sectores de la industria y el transporte sin grandes incidentes y con el gobierno reafirmando que mantendrá su política económica.

En una jornada de "normalidad" para el gobierno y de "éxito incuestionable" para las organizaciones sindicales, los promotores del paro dijeron que la convocatoria ha logrado movilizar a más de 10 millones de trabajadores - algo menos de la mitad de la población activa en España -, una cifra que no podrá ser contrastada con los datos oficiales hasta la tarde, cuando el gobierno dará sus propias estimaciones.

"El seguimiento tiene pocas interpretaciones (...) es un éxito incuestionable", dijo Ignacio Fernández Toxo, secretario general de uno de los sindicatos mayoritarios, Comisiones Obreras. Respaldados por el presidente de la federación de sindicatos alemanes Michael Sommer, Toxo y su homólogo en el otro sindicato mayoritario, Cándido Méndez, exigieron al gobierno que cambie su política económica.

Pese a insistentes preguntas, los sindicalistas rehusaron hacer cábalas sobre posibles convocatorias futuras en caso de que no hubiese respuesta del gobierno.

La convocatoria española coincide con paros y marchas en otras ciudades europeas contra las medidas de austeridad aplicadas en el conjunto de la Unión Europea con el fin de reducir los elevados déficit acumulados desde el comienzo de la crisis económica.

El gobierno español, por boca del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, reiteró en una segunda comparecencia a mediodía que no facilitaría datos hasta el final de la jornada, para no entrar en una guerra de cifras con los sindicatos, pero destacó la disparidad de niveles de seguimiento.

"Es evidente que podemos constatar una cierta disparidad de lo que está siendo la huelga, por sectores, territorios (...) lo que hace difícil valorar", dijo Corbacho.

Aunque mostró una disposición dialogante del Ejecutivo de cara al futuro, Corbacho se remitió a declaraciones recientes del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que afirmaba que no se daría marcha atrás en las reformas y ajustes emprendidos.

Transporte público, consumo eléctrico y comercios.  Según datos de Red Eléctrica, el consumo eléctrico cayó en torno a 20% hasta media mañana en comparación con una jornada normal.

"El bajón en el consumo confirma el éxito de la huelga", dijo CCOO en su portal en Internet.

El paro, convocado para protestar contra la reforma laboral, el plan de modificar el sistema de pensiones en España y el ajuste del gasto, también repercute en el transporte público y los centros de distribución como Mercamadrid.

En las calles del centro de la capital circulaban pocos autobuses, con largas colas en las marquesinas de los grandes intercambiadores, se producían retrasos de hasta dos horas en trenes de cercanías, aunque en las zonas de oficinas se observaba una actividad similar a la habitual.

En la principal zona comercial del centro de Madrid, en torno a la Puerta del Sol, se concentraron decenas de piquetes en los horarios de apertura y la gran mayoría de las tiendas iba cerrando a su paso. No obstante, a medida que transcurría la jornada diversos establecimientos reabrieron sus puertas aunque varios de los propietarios reconocieron que volverán a echar el candado ante la manifestación prevista para la tarde.

La credibilidad sindical. Pese a la satisfacción de los organizadores, en la calle no era difícil encontrar a trabajadores contrarios a unos paros considerados tardíos o incluso inútiles.

"Abro porque no estoy de acuerdo con la huelga, aquí cada uno va a su aire, incluidos los sindicatos", explicó Juan José Romero, de 58 años, mientras intentaba retirar unas pegatinas a favor del paro en los cristales de la administración de lotería que regenta en el centro de Madrid.

Para no pocos observadores, los sindicatos se juegan en la cita una credibilidad fuertemente dañada desde el inicio de una crisis en la que apenas han abanderado el malestar social de un país con 4,5 millones de parados.

Máxime, cuando algunas de las protestas que avalan la huelga ya han sido validadas por el Congreso (reforma laboral, recortes sociales).

"Vengo a trabajar porque esto de la huelga es una pantomima, es una forma que tienen los liberados sindicales de justificar su sueldo", explicó Teresa, joven dependienta de una tienda de productos de estética en Madrid. "Ya está todo firmado y los sindicatos no han luchado antes por los derechos de los trabajadores, así que no estoy de acuerdo con una huelga ahora".

"Una ley se cambia con otra ley", dijo Fernández Toxo, tras señalar que el resultado de la huelga "obliga al Gobierno a rectificar".

En la peor crisis económica desde la democracia, el escepticismo es habitual en gran parte de la población.

"Nosotros no hemos llevado a los niños al colegio porque nos advirtieron de que no iba a haber prácticamente profesores, pero no estamos de acuerdo con la huelga", explicó Marta, madre de cuatro hijos y considerada una mujer de izquierdas.

"Hay miles de motivos para quedarse en casa, pero no cuando ellos lo digan. Esto llega tarde", dijo una mujer de mediana edad mientras fuma un cigarrillo a las puertas de un edificio de oficinas.

De hecho, incluso algunos sindicatos minoritarios han criticado con similar virulencia a sus colegas mayoritarios y al Gobierno. "Se urge a una reflexión en profundidad del Gobierno y los agentes sociales para ganar la confianza de los ciudadanos", dijo el sindicato USO.

Paradójicamente, el gobierno socialista puede ver favorecida su imagen en los mercados tras unos paros que parecen poner de manifiesto que no se doblegará ante las presiones sociales y seguirá aplicando una política centrada en reducir el déficit público.

En los mercados de valores, los agentes coincidían a la hora de restar importancia al paro y el diferencial del bono español con respecto al alemán se mantenía relativamente estable en un mercado más pendiente de las tensiones en la deuda soberana de los países periféricos de la zona euro.

Incidentes aislados. En lo que sí coincidieron el gobierno y los sindicatos fue en destacar la escasez de incidentes violentos y el cumplimiento de los servicios mínimos.

Una docena de heridos leves, 30 detenidos, un incidente con disparos al aire y un par de cargas policiales fueron los únicos actos violentos reportados.