Buenos Aires. Argentina y Brasil fortalecerían sus ya cercanos lazos tras la elección de la primera presidenta de Brasil y la reciente viudez de la presidenta argentina, Cristina Fernández, gracias a las similitudes de género, ideología y comercio.

Dilma Rousseff fue elegida presidenta el domingo, para suceder a su mentor, el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Fernández extendió sus felicitaciones a Rousseff, según la agencia noticiosa estatal argentina, Télam. "Bienvenida al club de las compañeras de género", dijo en una llamada telefónica a Rousseff el domingo en la noche, según el medio.

Funcionarios brasileños también han destacado la importancia de las relaciones con Argentina tras la victoria de Rousseff. "Argentina es una prioridad absoluta", dijo a Télam el canciller brasileño, Celso Amorin. "La integración con ese país es el eje de la integración sudamericana".

Tras ser la principal fuerza política, económica y militar de Sudamérica por gran parte del siglo XX, la influencia de Argentina en el continente ha mermado, mientras su rival histórico, Brasil, cosecha los frutos de casi dos décadas de estabilidad política y reformas económicas.

Brasil, la economía más grande de Sudamérica, está ganando terreno político y económico en la escena global. Las corporaciones brasileñas son pesos pesados globales en minería, industria aeroespacial, y procesamiento de acero y alimentos, al tiempo que el gobierno se ha transformado en un gran participante en el G-20, que agrupa a 20 economías industrializadas y emergentes clave.

Gabriel Molteni, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), dijo que las relaciones entre los dos países seguirán siendo fuertes.

Brasil es el principal socio comercial de Argentina. En 2009 los envíos argentinos a ese país totalizaron US$24.000 millones, cerca de 25% de todo el intercambio comercial de Argentina.

Argentina es un gran comprador de tractores, partes de automóviles y acero brasileño, mientras que Brasil importa grandes cantidades de trigo y automóviles argentinos.

Sin embargo, las relaciones económicas entre ambos países no han estado exentas de rencillas ocasionales.

El año pasado, Argentina elevó sus barreras a los envíos de Brasil y China en un esfuerzo por proteger su industria durante la crisis económica global. Brasil hizo su parte con productos agrícolas y partes de automóviles provenientes de Argentina, pero al final prevaleció la diplomacia, y el comercio ha crecido rápidamente desde entonces.

Brasil sigue gozando de un amplio superávit comercial con Argentina, por lo que, según Molteni, no se queja de los intentos de Argentina para proteger su industria.