El senador boliviano Carlos Pablo Klinsky, del opositor Movimiento Demócrata Social (MDS), dijo que "engañosamente se habla desde el Gobierno de empate, cuando en un referéndum no existe esa opción. Están tratando de diseñar a su antojo los resultados en zonas rurales, donde hay poco control opositor o ciudadano en las mesas, y donde rige la 'ley del chicote' para el que piensa distinto".

El senador Klinsky precisó que el presidente Evo Morales está nervioso por los resultados del referéndum. Las encuestadoras Ipsos y Mori en boca de urna proyectaron un 52,3 y 51 por ciento para el "No", contra un 47,7 y 49 por ciento para el "Sí". "Un fraude significaría el quiebre definitivo de la democracia en Bolivia. El Gobierno quedaría en evidencia ante el mundo como una dictadura", advirtió Klinsky.

Vigilancia en el recuento. El jefe de la bancada de la centroderechista Unidad Demócrata (UD), el senador Arturo Murillo, señaló, por su parte, que el cómputo oficial del Tribunal Supremo Electoral (TSE) ratificará los datos en boca de urna.

"Hay una amplia diferencia y es imposible volcar el resultado, si lo hacen realmente sería lo más asqueroso del mundo", agregó. Los diputados y senadores de la alianza Unidad Demócrata pidieron a la ciudadanía vigilar el recuento de votos en los nueve departamentos para evitar la modificación de los resultados.

El vicepresidente boliviano Álvaro García Linera anticipó la noche del domingo que "es altamente probable que esas cifras (del No) se modifique de forma drástica". Pero el gerente de la encuestadora Ipsos, Luis Garay, empresa que proyectó el triunfo del "no" por un 52,3% contra 47,7% del "sí", explicó que "es imposible que haya empate técnico aunque se sumen los votos del exterior porque nuestro trabajo establece un dos por ciento como margen de error".