Cuando fue parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con el entonces gobernador de esa provincia, Mauricio Macri, Eduardo Martelli tuvo la misión de desarrollar e implementar el concepto de gobierno electrónico y ciudad inteligente. El éxito fue rotundo: “En cinco años pasamos de una burocracia centrada en el papel a tener la totalidad de los trámites operativos en forma digital, y comenzamos a abrir la gestión hacia los ciudadanos que ya pueden operar más de 50 trámites a distancia, desde sus hogares y oficinas”. Hoy, Martelli es el secretario de Modernización Administrativa del gobierno argentino, y colaborador esencial de Andrés Ibarra, el ministro a quien el presidente Macri le encomendó el desafío titánico de convertir al Estado argentino en algo que funcione.

Para aquello, Martelli defiende tres principios sencillos: el papel es más fácil de falsificar que lo digital; los ciudadanos son rehenes de los trámites si no hay un sistema centralizado y una reforma va a permitir terminar con los abusos de poder. "Hablo desde los pedidos de medialunas (masitas dulces argentinas) para agilizar, hasta donde se imaginen", ejemplifica con gracia.

-¿Cuánto se avanzó en la transformación digital en los gobiernos de los Kirchner?

-Prácticamente nada. Estos procesos no son fáciles de encarar y además se necesita aunar ciertas figuras estratégicas para llevar a cabo cambios tan importantes como los que estamos trabajando hoy.

-¿Cuáles son los factores clave que se deben dar para comenzar este proceso?

-Yo creo que hay cuatro componentes que se deben coordinar para que un proceso de tal envergadura comience a dar frutos. Ellos son: voluntad del sector político, los abogados expertos en legislación, un sector tecnológico más otro de implementación; esos son la clave.

-¿Cuál es el involucramiento del presidente Macri en este proyecto?

-Su involucración es total. Levanta el teléfono y me pregunta en directo: ¿cómo vamos?

-¿Cómo califica la burocracia en la Argentina?

-Es tremenda. Las barreras y los obstáculos que ponen las burocracias, antes de abandonar el papel, son muy grandes, porque el papel es poder. La burocracia sostiene su poder desde el papel. Por eso, se necesita una voluntad política muy importante.

GOBIERNO SIN PAPELES

Los escollos de la Argentina, grandes o pequeños, parecen por momentos estar más en el pasado que en el futuro. Para superarlos, hoy se está trabajando bajo la implementación de una serie de cambios empaquetados en el Sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), un programa que ya se ejecutó en la ciudad de Buenos Aires. Hoy, en la capital argentina, un 70% de los trámites iniciados por los ciudadanos se canalizan hoy bajo esta nueva modalidad.

-¿Han proyectado qué porcentaje de los tramites del Estado argentino pueden ser digitalizados?

-Probablemente se logre hacer la reingeniería del 20% de los procesos, mientras que el otro 80% está sujeto hoy a la confirmación de un inventario que tiene más de 3.500 tramites. Y claro, si quiero realizar una reingeniería con coherencia, tiene que haber equipos cohesionados, y hoy con este ritmo terminamos el proceso el 2090… Y eso no lo ve nadie, y es inaceptable.

-¿Esta Secretaria de Modernización cómo nace?

-La tuve que inventar desde cero. Le explicamos al presidente que esto hacía falta y que era indispensable crearla, y lo hizo. Me empoderó, me ha dado más de 20 decretos con lo cual tengo el derecho de cerrar un sistema de administración a cualquiera; de cambiar o imponer uno nuevo.

- Su plan inmediato, para los cuatro años de gobierno macrista, ¿cuál es?

-En el periodo que resta tengo que hacer totalmente digital el gobierno. Que no exista ningún papel más, como lo hicimos mientras estuvimos a cargo de la ciudad de Buenos Aires. Para lo cual ya tenemos muchos procesos adelantados.

-¿Cuál es el recurso que más necesita para lograr la meta?

-Fíjate que el recurso más escaso en el gobierno es el tiempo; no es el dinero ni la cabeza. Porque los tiempos políticos son muy cortos para estas transformaciones. Se necesita concentrar el poder de transformar algo, ejercerlo rápido y no importa tanto si uno se equivoca un poco, ya que después vendrá otro que lo mejorará. Avanzar es lo importante.

-Esto va a provocar un cambio cultural en la ciudadanía.

-El cambio cultural se viene (en Argentina), y el Estado va a tener que usar de forma obligatoria la inteligencia artificial, porque smartphones van a tener todos. Hoy en el teléfono tengo los expedientes que necesito con la antigüedad de un año hacia atrás. Antes, eso para el argentino era imposible.

-¿Es un acto revolucionario este cambio en la administración argentina?

-Ya estamos en una revolución digital.