Pese al incremento del gasto militar entre 2006 y 2010 en América Latina, un informe realizado por el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa de la Unasur reveló que la región no se está armando.

Según el documento, presentado en Quito, los gastos en defensa de los doce miembros de la Unasur “no registran variaciones por valores significativos ni elementos que permitan establecer una tendencia armamentista o reflejen una militarización de la región”.

El informe señala también que “Suramérica se encuentra por debajo de otras regiones a nivel mundial, así como por debajo de otros países con un gasto de defensa significativo”.

En total, los 12 miembros de la Unasur destinaron US$126.110 millones a los gastos de defensa entre 2006 y 2010, siendo Brasil (43,7%) y Colombia (17%) los que más invirtieron.

La inversión de los integrantes de la Unasur —Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela— en esa área casi se duplicó, pasando de US$17.650 millones promedio en 2006 a US$33.200 millones promedio en 2010, según la entidad.

La conclusión general de este informe es que si bien algunos de los países tienen gastos de defensa proporcionalmente mayores, esto se debe a situaciones específicas de seguridad interna, o a situaciones salariales, ya que la mayor parte del gasto está destinada a este concepto.

De los US$126.110 millones totales gastados en este período, un 43,7% correspondió a Brasil, 17% a Colombia, 10,7% a Venezuela, 9% a Chile, 8,3% a Argentina, 4,5% a Ecuador y 4% a Perú.

El analista Claudio Reyes, de la Facultad de Estudios Latinoamericanos (Flacso) en Chile, explicó que “América Latina no se está militarizando. El nivel de gasto militar en relación al PIB en Unasur no supera el 1% en promedio en los últimos años, manteniéndose constante, aunque en términos nominales se haya duplicado”.

Por presupuestos nacionales en 2010, Ecuador fue el que más gastó en defensa, seguido de Colombia, Surinam, Bolivia, Chile, Guyana y Uruguay. El resto destinó menos de 1% de su producto interno bruto.

De acuerdo con Unasur, el gasto regional promedio por habitante en los cuatro años abordados por la investigación fue de US$67,4, y la cantidad de militares por cada 1.000 habitantes es de tres efectivos.

Del total de gastos, 58,7% se destinó al personal, 23,5% a operaciones, 17,3% a inversiones y 0,5% a investigación. “El Registro Suramericano de Gasto en Defensa es producto de la voluntad política, cooperación y el consenso regional, y constituye en sí mismo una tangible medida de confianza mutua”, destacó la Unasur.

“Comparado con el gasto público social en los países de Unasur en un período equivalente, éste llega al 14% del PIB, incrementándose en forma significativa en la última década, particularmente en temas como previsión social, todo lo cual se ha reflejado en una importante reducción de los niveles de pobreza e indigencia, los más bajos de los últimos 30 años, aunque aún muy por debajo de los países desarrollados”, añadió Reyes.

La conclusión general de este informe es que si bien algunos de los países tienen gastos de defensa proporcionalmente mayores, esto se debe a situaciones específicas de seguridad interna, o a situaciones salariales, ya que la mayor parte del gasto está destinada a este concepto.