Si bien el nivel de paz en México mejoró un 16% desde 2011; en 2014 el avance fue discreto con sólo un 0,7%, acercándose a horizontes de homicidio y delitos similares al 2007, año en el que estos delitos comenzaron a incrementar de forma notable, exhibe el Índice de Paz México (IPM) 2015, realizado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP).

El documento reporta que los avances en el nivel de paz se han estabilizado en el último año, no obstante, “es demasiado pronto” para determinar si se trata del inicio de una nueva tendencia. Además, según las mediciones del IPM, la escala pacífica es aún 18% más bajo que en 2003.

El IPM, basado en el trabajo del Índice de Paz Global y que detalla el nivel de paz en cada uno de las 32 entidades de la República, arroja que uno de los indicadores que componen al índice que registraron menores mejoras en los últimos dos años, es la tasa de delitos con armas de fuego, la cual aumentó considerablemente en un 11%.

En contraste, los indicadores del IPM que registraron las mayores mejoras en los últimos dos años, fueron la tasa de homicidios, con una disminución del 30% y el nivel de delincuencia organizada, es decir, delitos como extorsión, secuestros y delitos contra la salud, que disminuyeron. Sobre la tasa de delitos con violencia, se registró un descenso del 12%.

El IPM estima que el impacto económico total de la violencia en México es de 3 billones de pesos (US$195.184 millones), lo cual equivale a 17,3% del Producto Interno Bruto de México. Esto representa 24.844 pesos por persona en México.

A su vez, el indicador de eficiencia del sistema judicial –que mide la proporción entre condenas por homicidio y homicidios en un año determinado y se utiliza como una estimación de la impunidad - se mantiene a la baja; el número de homicidios en comparación con el número de juicios, se duplicó de 1.45 en 2006 a 3.43 en 2013.

El IEP aclara que las bajas de homicidios y la violencia relacionada con pandillas no necesariamente significa de las organizaciones criminales sean menos poderosas; “es posible que sean ahora más discretas”, advierte.

Asimismo el índice recoge que si bien los indicadores de los niveles de paz han mejorado notablemente en los últimos cuatro años en el país, un gran número de ciudadanos no percibe que esto haya sucedido.

Aunado a lo anterior, las tasas de homicidios y delitos con violencia registradas de forma oficial, aún son muy elevadas de acuerdo con estándares globales. “La cifra negra de delitos con violencia y otras actividades criminales es un problema serio en México; el IEP estima que las violaciones se denuncian en sólo 8% de los casos y los asaltos en sólo 23% de los casos”.

El IPM estima que el impacto económico total de la violencia en México es de 3 billones de pesos (US$195.184 millones), lo cual equivale a 17,3% del Producto Interno Bruto de México. Esto representa 24.844 pesos por persona en México.

A nivel local. De acuerdo con los cálculos, en los dos años más recientes, 26 de los 32 estados experimentaron mejoras en su nivel de paz, todos registraron reducciones en la tasa de delitos con violencia y en 23 de ellos la tasa de homicidios bajó. Los mayores avances se dieron en los estados menos pacíficos; contrario a la tendencia general, dichos estados son ahora ligeramente menos pacíficos.

Los estados con los niveles más altos de paz son Hidalgo, seguido por Yucatán, Querétaro, Campeche, Tlaxcala y Chiapas, en tanto que los cinco menos pacíficos son Guerrero, Morelos, Sinaloa, Michoacán y Guanajuato.

En el ámbito regional, en el estudio se encontró que el sureste de México es la más pacífica, mientras que la región del norte es la más violenta; sin embargo, la brecha entre el norte y otras regiones se encuentra ahora en su punto más bajo desde 2004.

Asimismo las estimaciones concluyen que de las 76 zonas metropolitanas más grandes de México, la más pacífica es Orizaba en Veracruz y la menos pacífica es Culiacán en Sinaloa.

Los estados más pacíficos son Hidalgo, Yucatán, Querétaro y Campeche; mientras que los menos pacíficos son Guerrero, seguido por Morelos, Sinaloa y en cuarto lugar Michoacán.

La diferencia en el PIB per cápita entre los 16 estados más pacíficos y los 16 estados menos pacíficos en 2003 fue de 35% y aumentó a 58% en 2014. Si los estados menos pacíficos tuvieran el mismo crecimiento económico que los estados más pacíficos, la economía mexicana hubiera sido 13% más grande en 2014.

El Instituto para la Economía y la Paz apunta que si México fuera más pacífico, el gasto en contención de la violencia podría destinarse a áreas más productivas como infraestructura, innovación o educación.

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