Roma. Las esperanzas del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, de sobrevivir a una crucial moción de censura en el Parlamento pendían de un hilo este domingo, mientras los comentaristas políticos predecían que el resultado podría decidirse por un solo voto.

El año 2010 ha sido uno de los más duros en la vida del magnate de los medios de 74 años, un "annus horribilis" de escándalos y amarguras que ha minado en gran medida su liderazgo y ha hecho perder la compostura a un gobierno de centro-derecha en apuros.

La ruptura con su ex aliado Gianfranco Fini en julio le costó una mayoría parlamentaria que tenía asegurada y, tras meses de estancamiento, parece probable que una moción de censura en el Parlamento se decida por uno ó dos votos.

Si Berlusconi pierde en la Cámara baja o en otra moción en el Senado, tendrá que dimitir, lo que abriría el camino al nombramiento de un nuevo gobierno, designado por el presidente Giorgio Napolitano, o la convocatoria de elecciones, que no estaban previstas hasta el 2013.

Mientras se acerca el apodado "Día B" por los medios italianos, una campaña de presión y persuasión se ha llevado a cabo para atraer a los diputados indecisos del sector rebelde. Algunos partidos de la oposición han incluso realizado acusaciones de soborno que están siendo investigadas por los fiscales de Roma.

Una noticia publicada este domingo sugirió que Berlusconi podría tener el apoyo suficiente para sobrevivir con 314 votos frente a los 313 de toda la oposición, incluyendo dos abstenciones del pequeño partido SVP de la región del Tirol del Sur, de habla germana.

Pero el resultado continúa siendo extremadamente incierto y podría depender de cambios de opinión de última hora o factores externos como que cualquiera de las tres diputadas con embarazo avanzado, y que tienen previsto votar contra el gobierno, se tengan que ausentar de la cámara.

La votación será seguida de cerca en los mercados de bonos que están en alerta por la crisis de deuda de la zona euro que podría generarse en Italia, uno de los países más endeudados de Europa, si la situación amenaza la estabilidad financiera.

Incluso si Berlusconi aprueba el trámite, no hay muchas expectativas de que tenga la fuerza para impulsar el tipo de reformas que las autoridades como el Banco de Italia creen necesarias para abordar los problemas más asentados en la economía del país.

"Acabe como acabe, existen motivos para ser escéptico sobre el futuro inmediato el país", dijo Il Sole 24 Ore, el diario financiero considerado portavoz de los empresarios italianos, en un editorial este domingo.