La guerrilla de las FARC dijo este domingo que las conversaciones de paz con el Gobierno colombiano marchan a la velocidad de "un tren bala", al cierre del cuarto ciclo de conversaciones que buscan poner fin a un conflicto armado que ha enlutado al país sudamericano durante medio siglo.

Un optimismo moderado entre las partes ha persistido desde que comenzaron las conversaciones, pese a tensiones causadas por un recrudecimiento de las acciones ofensivas de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que incluyeron ataques y el secuestro de dos policías y un soldado.

El Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la mayor guerrilla colombiana iniciaron en noviembre un diálogo en La Habana que busca un acuerdo de paz basado en una agenda de cinco puntos, que incluyen desarrollo agrario, garantías para la participación política, fin del conflicto, lucha contra el narcotráfico y compensación de las víctimas.

"Lo que le podemos garantizar es que se avanza por buen camino y alguien decía que a ritmo de mambo (...), yo digo que a ritmo también de tren bala", dijo a periodistas Rodrigo Granda, conocido como el canciller de las FARC, poco antes de ingresar a un Centro de Convenciones en La Habana, sede de las reuniones.

Santos reconoció recientemente que ve "voluntad" en el grupo negociador de las FARC para llegar a un acuerdo de paz que permita el fin de un conflicto interno de casi cinco décadas y aseguró que no se levantará de la mesa de diálogo mientras persista esa actitud.

Granda dijo que aún tratan el primer punto de la agenda, referido a la situación del campo colombiano. En las últimas semanas las FARC presentaron propuestas que buscan un nuevo ordenamiento territorial y mayor participación política del campesinado.

También han solicitado mayores controles y regulaciones en sectores como la minería y el petróleo, básicos en la economía colombiana.

Respuesta del gobierno. El Gobierno ha respondido a los ataques rebeldes y en un bombardeo del Ejército murieron seis guerrilleros, incluido un líder rebelde cercano a Iván Márquez, jefe negociador de las FARC.

Granda dijo a periodistas que el proceso para la liberación de los dos policías y el soldado secuestrado por las FARC "va por muy buen camino".

"Eso seguramente no va a demorar mucho y depende más del Gobierno que de las FARC (...) Estamos listos y prestos a recibir al Comité de la Cruz Roja Internacional y a la delegación de colombianos y colombianas", agregó.

Aunque las FARC, consideradas terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea, propusieron al Gobierno pactar un cese bilateral al fuego mientras avanza la negociación, Santos rechazó esa posibilidad y advirtió que una tregua sólo se dará con la firma de un acuerdo definitivo para el fin del conflicto.

El Gobierno de Santos también descartó la posibilidad de suscribir acuerdos intermedios para reducir la intensidad de la confrontación y calificó los recientes ataques de las FARC como una estrategia de presión.

Un eventual acuerdo de paz es clave para el país sudamericano y podría impulsar el desarrollo en la cuarta mayor economía de la región.

Analistas reconocen que las FARC tienen aún capacidad de realizar ataques de gran impacto como lo demostraron en la ofensiva reciente, pese a que en los últimos años han sido debilitadas tras más de una década de ofensiva militar en la que han muertos varios de sus principales comandantes.

Más tarde este domingo ambas partes tienen previsto emitir un comunicado conjunto y encuentros con la prensa.

Fuentes del Gobierno dijeron que el diálogo se reanudará el próximo 18 de febrero.