Bogotá. Lo que se esperaba fuera una fiesta de celebración por el regreso a la libertad de tres secuestrados por parte de las FARC, se convirtió en una prolongación de la angustia para dos de ellos y sus familiares. La comisión humanitaria, encabezada por la exsenadora Piedad Córdoba y delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), sólo trajo de regreso al patrullero de la policía Carlos Alberto Ocampo, quien fue entregado en la región de San José de las Hermosas, al suroriente del Tolima. No regresaron con él, como se esperaba, el mayor de la policía, Guillermo Solórzano, y el cabo del ejército, Salín Antonio Sanmiguel.

Aunque inicialmente se habló de que las malas condiciones climáticas habrían frustrado el éxito de la operación, en horas de la noche, a través del vocero autorizado por el
gobierno en este proceso, Eduardo Pizarro, se conoció que las FARC no habrían entregado las coordenadas correctas: “Las FARC han cometido un acto que nos escandaliza. Hoy entregaron unas coordenadas en el departamento del Tolima, los helicópteros fueron a esas zonas y resulta que supuestamente los secuestrados no se encuentran en Tolima, sino en Cauca. Supuestamente debieron moverlos más allá de la cordillera y esta conducta de las FARC es extraña, molesta y nos inquieta mucho”, señaló.

Pizarro anunció que el gobierno evaluará la situación y se tomará una decisión sobre la liberación de los dos secuestrados que no fueron entregados. En este sentido, explicó que seguramente la Cruz Roja Internacional solicitará la facilitación y un cese de operaciones militares en el Cauca para poder recoger a Solórzano y a Sanmiguel. Lo que queda claro, y teniendo en cuenta que hoy se vencía el plazo establecido en los protocolos de seguridad sobre suspensión de acciones militares, el Ejército Nacional comenzará desde las 6:00 de la mañana los patrullajes en el sur del Tolima.

Previamente, Cristophe Beney, jefe de la delegación del CICR en Colombia, había confirmado que infortunadamente la entrega de los dos uniformados no había sido posible: “es un momento muy difícil para los familiares que estaban esperando a sus seres queridos. Esperamos que esta misión humanitaria se cumpla pronto para que ellos puedan reunirse”, dijo. Por su parte, la exsenadora Piedad Córdoba, después de solicitarle al presidente Juan Manuel Santos, vía Twitter, autorización para salir en una nueva misión, escribió: “No daré declaraciones, el gobierno de Juan Manuel Santos explicará los hechos. Estoy segura de que pronto los veremos libres. Amigos, gracias por ser tan pacientes y comprensivos con las últimas liberaciones. Respeto los conductos regulares. Ellos darán declaraciones”.

En las pocas palabras a los medios de comunicación en el aeropuerto militar de Catam en Bogotá, donde se habían reunido para esperar a los suyos, los familiares de los no liberados trataron de llenarse de esperanza. “Estamos desmotivados y tristes, estamos reunidos rezando para ponerle toda la energía positiva y que la liberación sea cuanto antes”, dijo Julia María Orozco, esposa del mayor Solórzano. A su vez, Hilda Valderrama, tía del cabo Sanmiguel, dijo que ahora sólo tienen ánimo para rezar y pedirle a Dios que salga pronto la misión humanitaria en busca de los uniformados: “quedaron de avisarnos si salen hoy a buscarlos. Vamos a orar y a pedirle al señor que no llueva”.

Total contraste con lo que en ese momento vivía la familia del patrullero Carlos Alberto Ocampo, reunida también en Catam, que hacia las 6:50 de la tarde pudo tenerlo entre sus brazos. Su secuestro se había producido el 27 de diciembre pasado, cuando escoltaba al alcalde del municipio de San Antonio, Ismael Cruz. Ese día, guerrilleros del frente 21 se lo llevaron y al burgomaestre lo dejaron en libertad tras mantenerlo retenido por poco tiempo. Su nombre no estaba incluido dentro de las liberaciones anunciadas para este domingo y fue Piedad Córdoba quien reveló, este sábado, que también sería dejado en libertad. Ocampo se abstuvo de hablar a la prensa y fue trasladado al hospital de la Policía para chequeos médicos.

Se esperaba que desde anoche mismo los voceros del CICR se comunicaran con el gobierno del presidente Santos para tratar de acordar unos nuevos protocolos y un nuevo cronograma para la liberación del mayor Solórzano y el cabo Sanmiguel, esta vez en el Cauca. Ya el mismo primer mandatario, este fin de semana, había criticado el “show mediático” de las FARC e incluso habló de replantear las entregas de secuestrados “gota a gota”. No se sabe qué decisión se pueda tomar, más aún cuando el gobierno habla de incumplimiento por parte de la guerrilla. Las familias de los dos secuestrados que iban a ser liberados ayer sólo esperan que prime lo humanitario y se permita un nuevo proceso para volver a tenerlos a su lado.

“La paz, por la razón o por la fuerza”. Claros y contundentes fueron los mensajes que el sábado pasado les envió el presidente Juan Manuel Santos a las FARC, a propósito de la liberación de seis secuestrados y los rumores sobre la posibilidad de acercamientos de paz. Inicialmente, durante el Consejo de la Prosperidad celebrado en Mosquera, Cundinamarca, el primer mandatario —muy molesto— habló de revisar la política de seguir permitiendo liberaciones gota a gota.

“Les confieso que por un lado me causa mucho regocijo ver la felicidad de las familias cuando abrazan a sus seres queridos que han sido secuestrados (...), pero el lado negativo es que nuevamente todo esto confluye a un show mediático absurdo. Ustedes lo vieron por televisión: ¿qué tal ayer el concejal de corbata saliendo de la selva? Eso es todo preparado, todo manipulado, para producir un efecto. Eso de humanitario tiene muy poco”, dijo.

Y luego agregó: “creo que es importante que los colombianos sepan que esto que estamos viendo también es parte de esa farsa que, como lo dije hace unos días, también tiene una doble moral inaceptable: mientras liberan por un lado, secuestran por el otro, como sucedió con estos dos trabajadores de Cartón de Colombia, en El Tambo, Cauca, hace un par de días”.

Posteriormente, durante la celebración de los 100 años del diario El Tiempo, Santos sostuvo que hará lo que sea necesario, dentro del Estado de Derecho, para que la paz deje de ser un anhelo y se convierta en una realidad para todos los colombianos: “Me ha tocado enviar soldados y policías a la guerra, recibir sus cadáveres, sus cuerpos mutilados y dar el pésame a sus viudas y sus huérfanos. Sé lo que es ese horror y estoy dispuesto a hacer lo que esté a mi alcance para evitarlo en el exterior y para que cese en el interior. Por la razón o por la fuerza. Y no a cualquier precio”.

Este domingo, en una entrevista al diario El País de España, el presidente volvió a referirse al tema de la paz y les aclaró a las FARC que las recientes liberaciones de secuestrados “no son suficientes” y que se necesita más para iniciar un diálogo. “Colombia ha sufrido mucho los engaños de la guerrilla. Yo he dicho que necesito mucho más que la liberación de seis secuestrados para que me muestren que realmente hay una voluntad de paz y que vale la pena comenzar algún tipo de diálogo. Muchas veces han utilizado estos diálogos y estas negociaciones para volverse a fortalecer”, enfatizó.

Este domingo, la exsenadora Piedad Córdoba le pidió autorización al jefe de Estado para hablar con la guerrilla: “Si lo hace, le aseguro que hay resultados(...) mi tarea es no dejar que nadie se pare de la mesa de diálogo hasta que se llegue al final”. Hasta el momento no se conoce una respuesta del gobierno.