Aman/Beirut. Las fuerzas del gobierno sirio atacaron a opositores del presidente Bashar al-Assad en varios frentes este martes, provocando un éxodo de residentes en una ciudad cerca de la capital y bombardeos en Homs luego de 11 días consecutivos, dijeron activistas.

Los ciudadanos de Homs -la tercera mayor ciudad de Siria, con 1 millón de habitantes- enfrentan una crisis humanitaria. Hay escasez de alimentos y combustible y la mayoría de las tiendas están cerradas por los constantes ataques y disparos de cohetes, que obligan a los civiles a quedarse en sus casas.

Con Assad aparentemente inmune a la condena internacional contra la represión a la revuelta de 11 meses, los países árabes liderados por Arabia Saudita presionaban por una nueva resolución en Naciones Unidas para apoyar su plan de paz.

El redoblado esfuerzo diplomático se produjo luego de que la jefa de derechos humanos de la ONU cuestionó al Consejo de Seguridad por no actuar en el caso sirio, diciendo que Assad estaba incentivado por su fracaso a la hora de condenarlo.

"Estoy particularmente horrorizada con la continua masacre en Homs (...) Según fuentes confiables, el Ejército sirio ha atacado barrios densamente poblados de la ciudad, en lo que parece ser un ataque indiscriminado en áreas civiles", dijo el lunes Navi Pillay, la alta comisaria de derechos humanos, en la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Assad, cuya familia perteneciente a la minoría alauita ha gobernado el país de mayoría suní durante 42 años, está luchando por contener las manifestaciones populares y detener los ataques insurgentes en toda la nación.

"Están atacando los mismos lugares varias veces consecutivas, lo que hace imposible salir. El bombardeo fue tan fuerte por la mañana que ahora hay un cohete cada 15 minutos, más o menos". Residente en Homs.

El mandatario, que tiene el apoyo de Rusia e Irán, rechaza a sus oponentes como terroristas respaldados por naciones enemigas y dice que introducirá reformas a su manera.

Conflicto en todo el país. El martes por la mañana se renovaron los enfrentamientos en Rankous, una zona urbana cerca de la capital Damasco que fue bombardeada por el Gobierno.

El activista Ibn Al-Kalmoun, contactado por Skype desde Beirut, dijo que las líneas telefónicas estaban cortadas y que muchos residentes habían escapado.

En Homs, ubicada al oeste de Siria y uno de los epicentros de la revuelta, el barrio opositor de Baba Amro fue atacado al amanecer, de acuerdo al Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. El activista Hussein Nader indicó que no era posible salir a las calles a evaluar los daños o reportar víctimas.

"Están atacando los mismos lugares varias veces consecutivas, lo que hace imposible salir. El bombardeo fue tan fuerte por la mañana que ahora hay un cohete cada 15 minutos, más o menos", informó Hussein por teléfono satelital.

"Los residentes están atrapados. Tenemos un hombre que ha sufrido quemaduras severas y se está muriendo, necesita un hospital", agregó.

Los precios del combustible y los alimentos se han triplicado y bandas de criminales están saqueando casas, según los activistas.

Los medios extranjeros han tenido que confiar en los relatos de los activistas porque el gobierno sirio restringe su acceso, aunque los reportes de organizaciones neutrales como el Comité Internacional de la Cruz Roja o Human Rights Watch confirman el panorama de una violencia generalizada.

En tanto, en Naciones Unidas, diplomáticos dijeron que una resolución de la Asamblea General que apoya un plan de la Liga Arabe y pide el envío de una fuerza conjunta ONU-árabe a Siria podría ser sometida a votación el miércoles o jueves.

La resolución, obtenida por Reuters, es similar a un borrador del Consejo de Seguridad que condenaba al Gobierno de Assad y exigía su renuncia pero fue vetado por Rusia y China el 4 de febrero.

En las votaciones de la Asamblea General no hay vetos y sus decisiones no son legalmente vinculantes.