La Habana. La jefa del grupo disidente cubano Damas de Blanco, Berta Soler, parece haber superado un desafío a su liderazgo, pero su reputación ha sido mermada después de que seguidoras descontentas la acusaron de abusar de su autoridad.

Las Damas de Blanco, un grupo que en el 2005 recibió el Premio Sájarov del Parlamento Europeo, son citadas periódicamente por el gobierno de Estados Unidos por su defensa de los derechos humanos, y Soler ha recibido audiencias del presidente Barack Obama y el Papa Francisco.

Pero un cisma interno llevó a llamados para que renunciara, luego de que algunas descontentas la acusaron de haber expulsado activistas arbitrariamente, de manejos turbios de los recursos y de querer perpetuarse al frente de la agrupación.

Ante las críticas, la jefa del movimiento se sometió a una votación interna para ratificar o no su liderazgo.

Los resultados finales serán dados a conocer el miércoles, pero Soler dijo el martes por la noche que casi había asegurado la victoria.

De 233 votos emitidos, 108 fueron a su favor y nueve en contra, dijo Soler, mientras que otros nueve sufragios fueron anulados o estaban en blanco. Soler sólo necesita cinco de los 107 votos pendientes para ganar.

Cuando le preguntaron si ella lo consideraba una victoria, Soler respondió: "Se está viendo así, pero quiero esperar a mañana".

La lucha pública sólo se ha sumado a las dificultades que enfrenta la pequeña comunidad disidente de Cuba. El gobierno los considera mercenarios al servicio de Estados Unidos, no cuentan con respaldo popular y a menudo están divididos y penetrados por agentes de la Seguridad del Estado.

El grupo Damas de Blanco, conocido por sus caminatas los domingos por una céntrica avenida de La Habana vistiendo de blanco, fue creado por madres, hijas y esposas de 75 disidentes condenados a penas de entre seis y 28 años de prisión en el 2003.

Gracias a un acuerdo en el 2010 entre la Iglesia Católica y el gobierno cubano, fueron liberados 52 esposos de las Damas de las 75 personas que permanecían en las cárceles. La mayoría emigró después con sus familiares a España y Estados Unidos.

Soler reemplazó en el 2011 a la fallecida líder original del grupo, Laura Pollán.

El grupo sobrevive en gran medida de las donaciones de dinero de los exiliados anticastristas en Estados Unidos, y cada una de las damas recibe 30 dólares por participar en las marchas dominicales, dijo Soler, una cantidad mayor que el salario mensual típico en Cuba.

Los disidentes dicen que a menudo no tienen más remedio que aceptar donaciones extranjeras porque el Gobierno bloquea el avance de sus carreras y les impide tener empleos estatales.