Bengasi, Libia. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se reunirá este miércoles en París con el líder de los rebeldes libios, Mustafa Abdel Jalil, mientras las potencias occidentales luchan por superar el estancamiento en el conflicto de dos meses.

Los combates entre las fuerzas del líder libio Muammar Gaddafi y los rebeldes parecen haber llegado a un punto muerto en el frente al oeste de Ajdabiyah, en el este de Libia.

Misrata, el único gran bastión de los rebeldes en el oeste del país, ha estado sitiada por más de siete semanas.

La reunión será la primera oportunidad en que Sarkozy, el primer líder extranjero que reconoció al consejo de transición nacional de los rebeldes, se encuentre con Jalil, quien fue ex ministro de Justicia de Gaddafi.

Se espera que Jalil pida a la OTAN que redoble sus ataques aéreos y él podría entregar una lista de nombres de funcionarios en Trípoli con quienes la oposición podría estar dispuesta a trabajar si Gaddafi deja el poder.

Se espera que Jalil pida a la OTAN que redoble sus ataques aéreos y él podría entregar una lista de nombres de funcionarios en Trípoli con quienes la oposición podría estar dispuesta a trabajar si Gaddafi deja el poder, dijo el martes una fuente cercana a los opositores libios.

El despacho de Sarkozy dijo que las conversaciones se concentrarían en cómo realizar una transición democrática en Libia.

El ministro de Relaciones Exteriores de Libia, Abdul Ati al Obeidi, fue citado el miércoles diciendo que el Gobierno podría realizar elecciones, que incluyan el futuro de Gaddafi, si se detienen los ataques aéreos occidentales.

"Si los bombardeos se detienen, dijo al Obeidi, después de seis meses podría haber una elección supervisada por la ONU", informó la radio BBC.

"El ministro de Relaciones Exteriores dijo que la elección podría cubrir cualquier tema planteado por todos los libios, cualquier cosa podría ponerse sobre la mesa, incluido, implicó, el futuro de Gaddafi como líder", agregó la radio.

Al Obeidi también criticó la decisión del Reino Unido de enviar funcionarios militares para asesorar a los rebeldes libios.

"El dijo que eso sólo prolongaría la lucha", sostuvo la BBC.

El Reino Unido dijo el martes que enviaría oficiales militares para asesorar a los rebeldes sobre organización y comunicaciones, pero no para entrenarlos en combate o armarlos. Francia también dice que se opone a poner soldados en terreno en Libia.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo que el apoyo aéreo occidental estaba permitiendo que la oposición libia se niegue a sentarse a negociar.

"El Consejo de Seguridad de la ONU nunca buscó derrocar al régimen libio", dijo Lavrov en Belgrado.

Naciones Unidas pidió un cese del fuego en Misrata, diciendo que al menos 20 niños habían muerto en los ataques de la fuerzas del Gobierno que sitian la ciudad.

La tercera ciudad de Libia, donde se cree que cientos habrían muerto por bombardeos y ataques de francotiradores de las fuerzas de Gaddafi, es el principal foco de los esfuerzos por proteger a los civiles atrapados en medio de la campaña del líder libio por aplastar una rebelión contra su régimen de 41 años.

Nueve semanas después del inicio de la rebelión, inspirada por otros alzamientos contra gobernantes árabes autoritarios, la campaña aérea liderada por la OTAN para evitar ataques contra civiles no ha logrado detener los bombardeos.

Niños muertos. La mortalidad entre los niños en Misrata era elevada y posiblemente empeorará sin un cese del fuego, dijo Naciones Unidas.

"Tenemos al menos 20 muertes infantiles verificadas y muchos otros heridos por metralla de morteros, tanques y balas", dijo Marixie Mercado, portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, en una rueda de prensa en Ginebra.

Grupos humanitarios dicen que en la ciudad escasea la comida, los medicamentos y otros productos básicos, mientras que decenas de miles de víctimas y trabajadores extranjeros esperan en el puerto a ser evacuados.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU dijo que, con consentimiento de Libia, había enviado ocho camiones desde Túnez con 240 toneladas de alimentos -suficiente para 50.000 personas durante 30 días- a pueblos en el oeste del país, incluidos Zawiyah, Zintan y Nalut, que están bajo control de Gaddafi luego de que los alzamientos fueron aplastados.

Funcionarios libios dicen que están luchando contra milicias armadas relacionadas con Al Qaeda que buscan destruir al país y niegan que las tropas del Gobierno estén bombardeando Misrata. Los rebeldes, que obtienen su respaldo desde un amplio sector de la sociedad libia, dicen que quieren establecer un sistema democrático, laico con elecciones libres.