Los países árabes acordaron aplazar la cumbre que estaba prevista para el 11 de mayo en Bagdad, anunció este miércoles La Liga Arabe, en medio de disputas sobre el lugar de la reunión y disturbios que sacuden a la región.

Los ministros de Relaciones Exteriores árabes se reunirán el 15 de mayo para fijar una nueva fecha, indicó el secretario general adjunto de la Liga Arabe, Ahmed Ben Helli, según fue citado por la agencia de noticias estatal MENA de Egipto.

"La Liga Arabe distribuyó este miércoles un memorándum a sus miembros señalando que, debido a una pedido de Irak para convocar a una reunión extraordinaria de ministros de Relaciones Exteriores, y a la luz de las consultas realizadas (...) con los estados miembros, surgió un acuerdo para retrasar la reunión", dijo Ben Helli, según fue citado.

Ningún funcionario de la Liga Arabe estaba inmediatamente disponible para dar más detalles.

Las manifestaciones masivas demandando reformas políticas han derrocado a líderes con muchos años en el poder en Túnez y Egipto y están desafiando a los gobernantes de Siria y Yemen. Los disturbios han llevado a la Liga Arabe a retrasar la cumbre de marzo a mayo.

Se suponía que la cumbre era para discutir sobre estos disturbios y para escoger al sucesor del secretario general de la Liga, Amr Moussa, cuyo mandato expira el 15 de mayo.

Estados del Golfo Pérsico pidieron a la Liga Arabe que cancelara la próxima cumbre, dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Bahréin, depués de las críticas realizadas por Irak contra la represión de este país a los manifestantes chiíes.

La represión de los gobernantes suníes en Bahréin provocó críticas en Irak, Irán y grupos chiíes como Hezbollah en el Líbano, sumando tensiones entre países suníes del golfo y sus vecinos liderados por chiíes en la principal región exportadora de petróleo del mundo.

Bahréin es un cercano aliado de Arabia Saudita, que teme por la influencia regional de las potencias chiíes de Irak e Irán, y diplomáticos sostienen que el pequeño estado insular puso en marcha inciativas diplomáticas en representación de Riad.

Si la cumbre fuera en Bagdad, posiblemte ayudaría a Irak a tranquilizar a sus vecinos, en su mayoría gobiernos árabes dominados por suníes, que ven el crecimiento de la mayoría chiíde Irak con recelo y miedo a que la influencia chií siga creciendo en el ya dominado Irán.

También sería una prueba a la preparación de la armada de Irak y a las tropas de la policía estadounidense para su retirada a fines de este año.