Santiago de Chile. El ex guerrillero chileno Alfredo Canales Moreno, sentenciado en 2002 en Brasil a 30 años de prisión por el secuestro del empresario paulista Washington Olivetto, llegó este jueves a Santiago para cumplir en su país de origen el resto de su condena, informaron fuentes policiales.

Canales llegó custodiado por policías chilenos que viajaron con ese propósito a Brasil y fue mantenido esposado durante el vuelo de cuatro horas, dijo a los periodistas el subprefecto Pedro Cuevas, jefe de la Oficina de Interpol Chile, que añadió que al bajar del avión fue provisto de un chaleco antibalas.

El jefe policial informó que el proceso de traslado se inició hace un par de semanas, cuando el Ministerio de Justicia notificó la aprobación del traslado de Canales Moreno a Chile por parte de las autoridades brasileñas.

El ex guerrillero había elevado una solicitud de traslado a las autoridades penitenciarias de Brasil, que a su vez la hicieron llegar a las autoridades judiciales de ese país.

Luego se revisaron sus antecedentes para ver si cumplía con los requisitos, se coordinó con las autoridades consulares y entre los gobiernos de ambos países acordaron el traslado.

Tras su llegada a Chile los efectivos de la PDI lo pusieron a disposición de Gendarmería (Servicio de Prisiones), que lo trasladó a la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), de Santiago, para cumplir el resto de su pena.

Canales fue detenido el 1 de febrero de 2002, acusado de integrar una célula subversiva que plagió a Olivetto en diciembre de 2001, fundador de la agencia publicitaria W/Brasil, cuando simulaba un control policial.

Los captores, entre los que había otros chilenos, encerraron al empresario en una celda a prueba de ruidos durante 53 días y pedían US$10 millones por su liberación.

Los secuestradores fueron condenados a penas de 30 años de prisión por el largo cautiverio y por las supuestas torturas a las que sometieron al empresario.

Canales, un antiguo miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), formó parte, tras la recuperación de la democracia, del Ejército Revolucionario de los Pobres, que pretendía expandir la lucha armada por toda Latinoamérica.

Tras ser sentenciado, en febrero de 2003, Canales pasó a la cárcel de Araracuará y posteriormente a la de Itaí, conocida como la "Torre de Babel", porque alberga a los extranjeros presos en Sao Paulo.