A la que será su primera participación en un proceso electoral donde se renovará la Presidencia de la República, Morena no sólo llega con una clara ventaja en las encuestas que miden la intención del voto, sino también ya con un perfil definido de quién será su candidato: Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, esa fuerza política, surgida en el 2014, deberá decidir si se queda con un precandidato único, lo cual le restaría presencia mediática pues no podría hacer proselitismo ni promocionar su imagen al menos en medios electrónicos, o apuesta por permitir que alguien más levante la mano para ser candidato presidencial, lo cual le otorgaría al partido la posibilidad de hacer precampaña.

De acuerdo con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), los precandidatos únicos no pueden realizar actos de precampaña que trasciendan a la ciudadanía para posicionarlos políticamente.

Aunque, Morena también deberá enfrentar otro ordenamiento del INE, que dispuso que hasta el 7 de septiembre los dirigentes de los partidos políticos podrán seguir apareciendo en los spots de radio y televisión, sin embargo, a partir del 8, cuando inicia el proceso electoral federal, líderes de partidos que estén en busca de la candidatura oficial no podrán salir con ese cargo en los spots de radio y televisión.

Con esa disposición, López Obrador podría posicionarse hasta la etapa de las precampaña siempre y cuando participe en un proceso interno para elegir candidato presidencial, pero si es precandidato único, deberá hacerlo hasta la etapa de campañas.

No hay imposiciones. A finales de julio pasado, Morena estableció 15 lineamientos del método a través del cual definirán a sus más de 3,000 candidatos que contenderán en las elecciones de julio próximo. Como parte de sus acuerdos, se definió por sorteo el género que tendrían las fórmulas de candidatos al Senado de la República, en algunas entidades como la Ciudad de México, la primera fórmula (propietario y suplente) será de varones y la segunda, para candidatas mujeres. De esa manera, Morena se enfocará en buscar perfiles adecuados para esas candidaturas que serán definidas por consenso, y en donde no se logre se hará por encuesta. Para definir a su candidato a la Presidencia se utilizará el mismo criterio.

Cuando se apliquen encuestas, el consejo estatal de Morena propondrá el nombre de tres aspirantes al cargo y el comité nacional, a dos candidatos más.

La secretaria general de Morena, Yeidckol Polevnsky, aseguró que en Morena no hay imposiciones y que son las bases las que deciden. Sin embargo, apuntó, que aún no es tiempo de destapes pues hoy es momento de construir la estructura que les ayudará a cuidar el voto en el 2018, así como la propuesta que permitirá la transformación real de México.

Los números le favorecen. A tres años de haberse constituido como partido, Morena es considerada ya la tercera fuerza política, aunque su presencia se concentra en el centro y sur del país.

Ha participado en tres procesos electorales: 2015, 2016 y 2017. En el 2015, alcanzó 8.39% de las diputaciones federales; además en la Ciudad de México ganó cinco de las 16 delegaciones y en 18 de los 40 distritos locales. En entidades como Estado de México, en San Luis Potosí, Michoacán y Campeche por lo menos un municipio se pintó de Morena. En el 2016, de las 12 entidades que estuvieron en disputa, no consiguió ningún triunfo, pero se quedó con el segundo lugar en Zacatecas y con el tercero en Veracruz. En la capital del país en la elección para integrar la Asamblea Constituyente alcanzó 33% de los votos, dejando en segundo lugar al PRD, con 29 por ciento.

En las elecciones de este año, de las tres gubernaturas en disputa, Morena no consiguió ganar ninguna. En tierra mexiquense, obtuvo sus mejores resultados, pues su candidata Delfina Gómez se quedó con el segundo lugar.