La demanda de Bolivia por la salida al mar que le reclama a Chile, la renuncia de cuatro países al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y la denuncia de Costa Rica contra Nicaragua por el litigio fronterizo dejaron en segundo plano la cuestión de la soberanía alimentaria, eje de la 42° Asamblea General de la OEA que terminó de deliberar este martes en Cochabamba.

La llamada Declaración de Cochabamba, que aprobó el plenario de cancilleres y representantes, incorporó como uno de sus temas la propuesta boliviana de Seguridad Alimentaria con Soberanía, una cuestión que también generó rispideces por los cuestionamientos de algunos países.

La iniciativa mereció el apoyo de la mayor parte de los 34 países miembros de la OEA, excepto Chile, que dejó plantados sus reparos al concepto de Seguridad Alimentaria con Soberanía, que coloca en pie de igualdad ante el mercado internacional a la agroindustria con los pequeños y medianos productores agrícolas y la agricultura familiar.

Pero este debate fue apenas uno más de los varios que marcaron una asamblea polémica como pocas veces, porque se juntaron reclamos de refundación, críticas al sistema de defensa de los derechos humanos y una renuncia en bloque al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

Parte de la tónica de la jornada la volvió a dar el presidente anfitrión, Evo Morales, que insistió en que la OEA "necesita de una reformulación urgente para que sirva a los pueblos y no a los intereses de Estados Unidos".

A los tironeos entre Bolivia y Chile se sumó la denuncia de Costa Rica contra Nicaragua, a la que acusa de incumplir resoluciones de la OEA y de la Corte Internacional de Justicia sobre el litigio fronterizo que mantienen en torno de la desembocadura del río San Juan.

Aunque lo de Morales fue en conferencia de prensa y no en el recinto, sus palabras tuvieron eco dentro de la asamblea, igual que las de su par de Ecuador, Rafael Correa, que adelantó por la mañana y desde Quito la salida de su país del TIAR.

Esa renuncia se dio luego en bloque, cuando cuatro países del ALBA -Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Bolivia- denunciaron y renunciaron al acuerdo de Defensa.

"Nuestros países han tomado la decisión de enterrar lo que merece ser enterrado, o de tirar al tacho de la basura lo que ya no sirve", explicó el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, vocero de la decisión.

Patiño reseñó que en la guerra entre la Argentina y el Reino Unido por la islas Malvinas, en 1982, no se aplicó el TIAR, y recordó, sin citar a Chile gobernado entonces por el dictador Augusto Pinichet, que "uno de los países americanos respaldó a la potencia que agredió a nuestra hermana República Argentina".

En cuanto al reclamo de Bolivia por su salida al mar, perdida en la llamada Guerra del Pacífico, Morales dijo que la OEA debe aportar a encontrar una solución al diferendo y dio por hecho que el tratado de 1904, que Santiago considera definitivo, puede modificarse.

Esa tesis fue la que sostuvo ante sus pares, un rato después, el canciller David Choquehuanca, que pidió respeto a lo decidido por la misma asamblea en 1979, también en territorio boliviano, acerca de la necesidad de abrir una negociación sobre el litigio, que Chile considera bilateral.

A estos tironeos se sumó la denuncia de Costa Rica contra Nicaragua, a la que acusa de incumplir resoluciones de la OEA y de la Corte Internacional de Justicia sobre el litigio fronterizo que mantienen en torno de la desembocadura del río San Juan.

"La OEA es competente para conocer el asunto pero Nicaragua se rebeló y no acató las resoluciones previas; estamos denunciando que la Corte Internacional de Justicia emitió medidas cautelares para que Nicaragua desaloje su ocupación de territorio costarricense pero no lo ha hecho", advirtió el canciller de Costa Rica, Enrique Barrantes.

En su réplica, su colega de Nicaragua, Denis Moncada, salió al paso para señalar que la OEA "no es el órgano competente para dirimir" el litigio fronterizo y calificó de "falsedad" que Costa Rica hable de "ocupación y agresión".

Estas cuestiones contribuyeron a ralear aun más una desgastada cumbre, que tuvo apenas la presencia de 16 cancilleres, con las notorias ausencias de la secretaria estadounidense Hillary Clinton y del canciller de Brasil, Antonio Patriota.

El plenario sí decidió que Panamá sea sede de la próxima Cumbre de las Américas, en 2015, decisión que la embajadora y secretaria general de la cancillería itsmeña, Mayra Arosemena, agradeció.

De la última cumbre, celebrada hace unas semanas en Colombia, estuvieron ausentes Cuba, Ecuador y Nicaragua. Ecuador en solidaridad con la isla y Nicaragua porque renunció a última hora.

Los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) advirtieron que podrían faltar en bloque en la próxima cita si no se revierte el ingreso de Cuba, vetado por Estados Unidos.