Caracas. El presidente venezolano, Hugo Chávez, insiste en desafiar a sus adversarios a que intenten revocar su mandato con un referendo, pero ellos hacen oídos sordos y se ocupan de la elección legislativa en la que buscan restarle algo de poder.

El panorama político del país petrolero está colmado por la contienda de septiembre en la que será elegidos 165 diputados para suceder a unos 150 "chavistas" que están en la Asamblea Nacional desde 2005, cuando la oposición se retiró de las elecciones de ese entonces denunciando ventajismo.

Analistas estiman que el chavismo se impondrá en la Asamblea ayudado por una nueva ley que garantiza la sobre representación de la mayoría, que daría 75% de escaños al partido que obtenga 51% de votos, y que le permitió romper circuitos electorales opositores.

Pero la oposición no se da por vencida.

En la temprana campaña, Chávez intenta avalar con su prestigio personal a candidatos que no tienen brillo propio, en momentos en que él mismo ha perdido unos 10 puntos de popularidad en un año y ronda 50%.

Para lograrlo, intenta centrar el debate en la Constitución del referendo revocatorio, una idea que le ha resultado difícil de vender.

"De los que tenemos fuerza electoral, nadie va a perder su tiempo con el tema del revocatorio. Vienen unas elecciones muy importantes, que son las de septiembre, y después lo que queda es poco tiempo para las presidenciales de 2012", dijo a Reuters el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles.

La opositora Mesa de Unidad Democrática, que reúne a decenas de partidos y entes no gubernamentales, está centrada en duras negociaciones para designar a candidatos a diputados.

Los dos bandos en pugna han afirmado que podrían tener un método definitivo de selección de postulantes esta semana. Voces del oficialismo indican que Chávez seleccionaría personalmente a sus candidatos, mientras la oposición ha buscado consenso en algunas plazas y en otras irá a primarias.

Chávez dice que sus opositores, a los que ha tildado desde violentos y cobardes hasta "compota de pupú", suprimirán privilegios de los pobres como programas gratuitos de salud y educación si entran en la Asamblea Nacional y asegura que sus seguidores prefieren la guerra antes que dejárselos arrebatar.

Sus adversarios afirman que buscan defender el aparato productivo del país, evitar que el gobierno siga ahuyentando inversionistas al nacionalizar amplios sectores de la economía y regale dinero a sus aliados de Cuba, Bolivia y Ecuador.

Referendo revocatorio. En sus discursos recientes, Chávez retoma el tema del revocatorio. "Yo siempre digo esto, por qué no llamarán a referendo revocatorio si yo los veo enloquecidos diciendo que Chávez ya cayó", dijo el domingo vestido al estilo militar.

La Constitución permite que 20% de electores llame al revocatorio pasada la mitad del gobierno, pero para poder sacar del poder al militar retirado necesitan más de los 7,3 millones de votos con los que fue reelegido en 2006.

La oposición desechó hace años esa vía no sólo porque Chávez ganó el revocatorio que le hicieron en 2004, sino que en ese momento se divulgó la lista de solicitantes y fue usada para despedir a funcionarios o negar empleos y contratos.

Chávez dice que deben parar las protestas callejeras que han realizado las últimas semanas en el país porque en su opinión son violentas y podrían escalar hasta tratar de expulsarlo ilegalmente del poder, y buscar el revocatorio.

"Chávez está hablando para su público. El quiere descalificar a la oposición a los ojos de sus seguidores", opinó el analista político José Vicente Carrasquero.

La oposición destaca el fracaso en el manejo inflacionario, inseguridad y corrupción, y más recientemente de los problemas de electricidad y agua que achacan a desinversión y mala gerencia, pero que el Gobierno atribuye al cambio climático.

Además, la economía podría perjudicar a Chávez este año tras una contracción en 2009 por la caída de los precios del petróleo, principal producto de exportación que en el quinquenio previo fue más bien el motor de una reactivación.

El gobierno inició el 2010 devaluando la moneda, que tiene bajo control de cambio desde 2003, lo que analistas explican como un movimiento para llenar sus arcas para la campaña.

"Desde el punto de vista electoral, este año el presidente lo tiene más difícil porque no está en juego él, sino la Asamblea Nacional, y porque le está siendo un poco más difícil vender que él está dedicado a solucionar los problemas, que son los mismos del año 98 y están agravados", dijo Carrasquero.

Pero, el hábil Chávez tiene experiencia ante dificultades, ha vivido desde paros de la industria petrolera hasta un breve derrocamiento en 2003, y ha salido fortalecido.

"La oposición tiene posibilidad de capitalizar los errores del Gobierno si hace la tarea: no jugar con Chávez a la división, hacer una propuesta creíble", agregó Carrasquero.