En poco más de tres años, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, realizó más de 70 destituciones y nombramientos en los ministerios, secretarías y los principales entes del Estado. En promedio, un hombre dura un año y medio en el entorno del mandatario.

De la veintena de ministros y secretarios que nombró el presidente Lugo en 2008, sólo ocho continúan en sus puestos.

Entre los integrantes del primer anillo que continúan firmes se encuentran Dionisio Borda, ministro de Hacienda; Esperanza Martínez, titular de la cartera de Salud, y Miguel López Perito, jefe de Gabinete Civil.

En las secretarías, los “sobrevivientes” del luguismo son Lilian Soto (Función Pública), Liz Torres (De la Niñez), Gloria Rubín (De la Mujer), César Damián Aquino (Senad) y Óscar Boidanich (Seprelad).

El primer cambio en el luguismo se dio con Milda Rivarola, quien había sido designada canciller, sin embargo, renunció un mes antes de asumir en el cargo, en 2008.

A ocho meses de su gobierno, Lugo removió a cuatro ministros que en agosto de 2008 habían asumido junto a él en el Poder Ejecutivo. En aquella ocasión, los “sorteados” fueron Horacio Galeano Perrone, ministro de Educación; Cándido Vera Bejarano, de Agricultura; Blas Llano, de Justicia y Trabajo, y Martín Heisecke, ministro de Industria.

Mensajes de texto. Durante sus primeros tres años, Lugo se caracterizó por las llamativas formas que utiliza para informar a los afectados sobre cambios en su gabinete.

Galeano Perrone repartía computadoras cuando abril de 2009 Miguel López Perito, jefe de Gabinete Civil, le envió un mensaje de texto comunicándole que ya no estaba al frente del MEC.

La particular modalidad ya tenía un antecedente: dos meses antes, Roberto Paredes recibía en su teléfono un mensaje del presidente Lugo, quien le informaba de su salida del consejo de Yacyretá.

A Heisecke le tocó la peor experiencia en cuanto a destituciones, ya que se encontraba en Hannover, Alemania, donde pretendía disertar ante empresarios extranjeros interesados en productos nacionales.

El “amigo” de Lugo se enteró por terceros de su salida de la cartera de Industria y Comercio.

En noviembre de 2008, el presidente “hizo gala” de su incoherencia, ya que al siguiente día de haber manifestado su apoyo a Optaciano Gómez, entonces titular de la INC, decidió destituirlo.

La última destitución curiosa se dio este lunes pasado, cuando el presidente Lugo envió a "Kencho" Rodríguez, titular de Yacyretá, para informarle de su salida.

Considerando los más de 70 nombramientos y remociones que en ministerios, secretarías y otras instituciones, cada alto funcionario nombrado -y luego destituido- por Lugo dura en promedio apenas 16 meses en el cargo.

Las remociones que este año sorprendieron a todos fueron las de Rafael Filizzola y Efraín Alegre, quienes en junio pasado fueron separados del Ministerio del Interior y el Ministerio de Obras Públicas, respectivamente, aparentemente por expresarse contra el proyecto de reelección del luguismo.

Ambos parecían los hombres de confianza más afianzados en el poder, sin embargo fueron sacados mediante el argumento de que hicieron política partidaria desde sus carteras.

Aduanas. Las mayores movidas en el luguismo se realizaron en Aduanas, que constituye el principal organismo recaudador del Estado.

El primer director fue Carlos Vidal Ríos, quien fue removido del cargo tras 15 meses de asumir.

En su reemplazo asumió Javier Contreras, quien permaneció durante 16 meses y luego fue reemplazado por Miguel Ángel Acosta, pese a haber logrado picos de recaudación.

Acosta logró permanecer cinco meses hasta que fue sustituido por el actual titular, Julio César Cantero.

El 3 de octubre pasado, el diputado con permiso Víctor Ríos asumió como flamante ministro de Educación, en reemplazo del Luis Riart.

La última movida se realizó el martes último, en la Administración Nacional de Electricidad (ANDE). El presidente Lugo le pidió la renuncia a Germán Fatecha, aunque hasta el momento no designó un reemplazante.