Brasilia. El Palacio de Planalto se convirtió el viernes en un centro de peregrinación de disputados y gobernadores, en un intento de último minuto que podría haber dado un nuevo impulso al Gobierno para frenar la aprobación de un proceso de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff en la Cámara de Diputados.

El ambiente fúnebre de la noche del jueves, cuando el Gobierno reconoció que no alcanzaría los votos necesarios en la Cámara baja, cambió al final del viernes por un cauto optimismo. Rousseff pasó el día contactando a diputados, en persona y por teléfono, y aliados del Gobierno afirman que fue posible cambiar unas dos decenas de votos, lo que aproximó la cifra de rechazo a la impugnación a entre 190 a 200 votos.

"Superamos los 172 votos que necesitamos y aún tenemos un grupo para trabajar de 36. Estamos muy por sobre el margen de error", dijo Sílvio Costa, del Partido Laborista de Brasil, quien dijo haber mostrado a la presidenta cuántos votos están garantizados estado por estado. "Ella está muy feliz", agregó.

Durante el día, la presidenta recibió a los gobernadores de Maranhão, Ceará, Bahia, Amapá, Paraíba y Piauí y a parte de las bancadas de Bahia y Ceará, además de diversos grupos de diputados.

Entre los asistentes estuvieron el líder del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en la Cámara baja, Leonardo Picciani, y los ministros del conglomerado Kátia Abreu, de Agricultura, Celso Pansera, de Ciencia y Tecnología, y Marcelo Castro, de Salud.

El mayor cambio se habría dado en el Partido Progresista, que esta semana decidió abandonar el Gobierno e interrumpir las negociaciones para ocupar cargos que antes pertenecían al PMDB. El vicepresidente de la Cámara baja, Waldir Maranhão, dijo a la mandataria que votaría contra el juicio político junto a otros 11 legisladores del partido.

Según un parlamentario que participó en los encuentros con la presidenta, está creciendo una sensación "favorable". El Partido Social Democrático, por ejemplo, que también declaró que abandonaría el Gobierno y apoyaría el juicio político, entregaría cerca de 12 votos a Rousseff, según el parlamentario.

Sin embargo, en la noche del viernes el ministro de Ciudades, Gilberto Kassab, entregó su renuncia al cargo de manera irrevocable debido a las presiones del partido, según informaron a Reuters fuentes del Palacio de Planalto.