Asunción. El presidente paraguayo, Fernando Lugo, destacó este jueves ante el Congreso los logros económicos del Gobierno y reafirmó la intención de acabar con los grupos violentos que tienen atemorizado al país, en medio de la indiferencia y burlas de algunos legisladores.

Lugo presentó su informe anual a los congresistas, muchos de los cuales leían periódicos y revisaban correos electrónicos en teléfonos celulares, gestos que dejaron patente la complicada relación entre los dos poderes del Estado.

Un senador liberal que comenzó el período siendo aliado de Lugo pero luego se transformó en uno de sus detractores más críticos, hizo sonar una corneta en varios pasajes del discurso del presidente, a quien también le mostró una tarjeta roja mientras lucía un jocoso gorro del mismo color.

El titular del Congreso, el opositor Oscar González Daher, se vio obligado a interrumpir a Lugo para exigir respeto a los presentes y pidió que abandonen la sala quienes no quieran escuchar, un incidente nunca antes ocurrido durante el informe de un mandatario al Poder Legislativo.

La presentación es una obligación constitucional y Lugo dijo en su discurso leído de más de una hora que la economía estaba en franca recuperación tras la recesión del año pasado, reiterando la proyección de crecimiento de 6% para 2010 y una inflación de 5%.

Agregó que el país tenía "reservas internacionales sólidas con un nivel de endeudamiento relativamente bajo (...) déficit fiscal cero, tasas de interés estables".

También se refirió al esfuerzo de las autoridades para desbaratar a una banda que considera de delincuentes pero que la derecha ve como una guerrilla en formación similar a la de las FARC en Colombia, responsable de secuestros, asesinatos y ataques a puestos policiales y militares.

"Abordamos en un marco más amplio de acción el combate a grupos violentos y delictivos que amenazan la propia soberanía y, según experiencias de otros países, esta lucha puede ser larga y difícil", dijo Lugo, quien asumió la presidencia en 2008 tras derrotar al conservador Partido Colorado, en el poder durante las últimas seis décadas.

La captura de los miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) es una prioridad para el Gobierno, que declaró un estado de excepción de 30 días a finales de abril en cinco departamentos del norte, pero no pudo dar con sus cabecillas.

"Es todo mentira. Esto sigue todo como antes", dijo el senador Alfredo Jaeggli, protagonista del espectáculo con la corneta que dijo haber usado para "despertar a un Parlamento anestesiado".