Río de Janeiro. El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), criticó hoy duramente contra el actual Gobierno, al que llamó de "golpistas" y lo acusó de querer "quebrar el país", por lo que se mostró dispuesto a presentarse a las elecciones presidenciales de 2018 para "sacar el país del barro".

      En un Congreso de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación en la capital Brasilia, Lula aseguró que sólo una persona que haya sido "elegida democráticamente por el pueblo" brasileño gozará de la "credibilidad" para poder gobernar el país, en clara alusión a Michel Temer, quien llegó a la presidencia el año pasado tras la destitución de la mandataria electa Dilma Rousseff a manos del Congreso.

     "No hay credibilidad en alguien que llegó al poder por la puerta de los fondos, por un golpe, que construyó una mentira. Si quiere ser presidente, vaya a disputar una elección, a pedir el voto del pueblo", comentó.

Según la prensa brasileña, el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Lula, pretende apostar por el ex mandatario para las próximas elecciones, con lo que quedaría "blindado" de ser condenado por la Justicia.

     Lula aseguró que aquellos congresistas y senadores que votaron a favor de la destitución de Rousseff "no dieron un golpe para hacerlo mejor que nosotros y sí para destruir lo que hicimos. Están destruyendo el país que nosotros comenzamos a construir".

     El ex presidente, quien tiene cinco causas penales abiertas por presunta corrupción vinculadas a la gran red de corrupción alrededor de la petrolera estatal Petrobras, dijo a los presentes en el acto que "pueden prepararse, voy a volver a viajar por Brasil para discutir con ustedes lo que necesitamos hacer por este país", dejando abierta su candidatura para 2018.

      Según la prensa brasileña, el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Lula, pretende apostar por el ex mandatario para las próximas elecciones, con lo que quedaría "blindado" de ser condenado por la Justicia, que podría inhabilitarle durante ocho años si es condenado culpable en varias de las causas a las que se enfrenta.