Brasilia. El gobernante brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien cuenta con elevados índices de aprobación, intenta impulsar una agresiva agenda legislativa en sus dos últimos meses de mandato para así allanar el camino a su protegida, la presidenta electa Dilma Rousseff.

La victoria decisiva de Rousseff en la segunda vuelta electoral y la abrumadora mayoría que ganó su coalición en el Congreso han llevado de nuevo a la acción al gobierno de Lula tras una larga campaña electoral.

Lula, quien disfruta de índices de aprobación pública sobre el 80%, ya logró la hazaña envidiable de lograr que su candidata elegida lo suceda el día de Año Nuevo.

En una reunión de gabinete el miércoles, está previsto que Lula inste a los ministros a redoblar sus esfuerzos ante la cercanía del fin de año. Las prioridades para Lula son aprobar un proyecto de reforma petrolera y un ajustado presupuesto para 2011 que ahorre a Rousseff, su ex jefa de Gabinete, la necesidad de hacer impopulares recortes de gasto.

"Él quiere resolver cuestiones espinosas para ella", dijo a Reuters un miembro del Gabinete quien pidió el anonimato.

El diario local Folha de Sao Paulo reportó el martes que Lula está preparando impopulares medidas económicas destinadas a garantizar un comienzo más suave para Rousseff, incluyendo un incremento salarial menor para empleados públicos y recortes de presupuesto.

"De ninguna manera está terminado el gobierno de Lula. Tenemos importantes propuestas que vamos a aprobar este año", dijo a Reuters Romero Juca, líder del Gobierno en el Senado.

Lula también intentará resolver varios asuntos delicados para facilitar la transición a Rousseff, quien nunca antes había ocupado un cargo de elección popular.

Estos incluyen un acuerdo de compra de aviones de combate por entre US$4.000 y US$6.000 millones y una polémica decisión pendiente sobre la extradición del ex guerrillero italiano Cesare Battisti.

La Corte Suprema falló a favor de la extradición de Battisti, pero el presidente tiene la última palabra.

Rousseff, ex líder guerrillera, podría quedar atrapada entre su izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que se opone a la extradición, y críticos que la acusarían de tomar partido por un criminal condenado.

Mientras que el acuerdo de compra de aviones de guerra es polémico debido a su precio y la aparente preferencia política de Lula para comprar el avión en Francia en vez de en Estados Unidos o Suecia.

Reforma petrolera. Pero la prioridad de Lula es tener la legislación marco en el Congreso que elevaría el control del gobierno sobre el desarrollo de vastas y nuevas reservas de petróleo.

Lula ve la riqueza petrolera recién hallada como vía rápida hacia el estatus de Brasil como nación desarrollada. La aprobación del proyecto completaría un legado que ya incluye haber sacado a 20 millones de personas de la pobreza durante ocho años en el cargo.

El gobierno, que cuanta con mayoría en ambas cámaras del Congreso, espera que tras las elecciones los legisladores dejen de lado la controversia sobre la distribución del ingreso petrolero entre los estados, que estancó el proyecto de ley en julio.

"Puedo garantizar que el gobierno luchará para aprobar (el proyecto)", dijo Candido Vaccarezza, líder gubernamental de la Cámara de Diputados.

Si se acaba el tiempo, el proyecto probablemente sería aprobado a comienzos del Gobierno de Rousseff, quien es coautora de la propuesta, dicen analistas.

El líder del Senado, Juca, también quiere votar un puñado de reformas microeconómicas, incluyendo un registro de crédito positivo para ayudar a bancos a ofrecer créditos más baratos, decisiones más rápidas sobre casos de competencia desleal y procedimientos simples de adquisiciones del Gobierno.

Pero dado el desacuerdo en el PT sobre algunas de las propuestas, su aprobación es más incierta.

Otro desafío será resistir la presión de legisladores dispuestos a inflar el gasto en el presupuesto 2011.

"La idea es que el actual Gobierno asuma el costo político de un ajuste fiscal, pero no será fácil porque hay muchos congresistas que necesitan devolver favores de campaña", dijo André Cesar, experto de la consultora política CAC de Brasilia.

Un escollo mayor a la agenda legislativa es una posible lucha de poder entre aliados dentro de la alianza de Gobierno.

Con buen desempeño en las elecciones legislativas, varios aliados están ahora exigiendo mayor influencia en el próximo Gobierno.

"Habrá mucho ruido por la formación del Gobierno y eso podría desacelerar las cosas", dijo Cesar de CAC.