El ex presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, minimizó el impacto que tiene el juicio del escándalo conocido como el Mensalao -el esquema de compra de votos en el Congreso que representó la mayor crisis política de su gobierno en 2005- en las elecciones municipales de este domingo.

Da Silva salió al paso de algunos analistas que apuntaban un fuerte desgaste de la imagen del Partido de los Trabajadores (PT) como consecuencia del juicio que lleva adelante el Supremo Tribunal Federal (STF) en que fueron condenados varios dirigentes de esa fuerza.

Al llegar a la mesa de votación donde le toca sufragar en Sao Bernardo do Campo, en el gran Sao Paulo, afirmó que ni él ni el pueblo están preocupados con el caso del Mensalao y que lo importante son las elecciones.

"El pueblo está más preocupado si el Palmeiras va a caer (a la segunda división) o si Fernando Haddad va a ganar (la alcaldía de Sao Paulo)", dijo.

Da Silva participó activamente de la campaña de Haddad, quien fuera ministro de Educación de su gobierno, y que se encontraba en un empate técnico en los sondeos previos con el ex ministro de Salud, Jose Serra, del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB) y con el candidato del Partido de la República (PRB), Celso Russomano.

El ex mandatario aseguró que Haddad llegará a la segunda vuelta, donde enfrentará, según él, a personas "de ayer, con ideas de anteayer", en referencia a Serra, o "un candidato que no tiene una perspectiva de proyecto", en alusión a Russomano.