Este domingo se definirá quién será el nuevo presidente electo en Brasil y aún hay varias incógnitas sobre la conducción del país, en el caso de que gane Dilma Rousseff o José Serra.

Para tratar de esclarecer algunas, el sitio AméricaEconomía conversó con Paulo Baía, sociólogo y cientista político de la Universidad Federal de Río de Janeiro desde 1977, que, a su vez, es doctor en sociología política y ha sido Secretario de Estado en Río durante tres gobiernos diferentes.

¿Cuáles son los principales desafíos político-económicos que tendrá que enfrentar el nuevo presidente?

Mantener la política de estabilidad monetaria y la responsabilidad fiscal, de forma compatible con la ampliación de las múltiples líneas de crédito, sin crear una burbuja inflacionaria. En los ocho años del gobierno de Lula, esta estrategia resultó con mucho éxito, ya que posibilitó el fortalecimiento de todas las cadenas productivas brasileñas, ampliando la capacidad del consumo de millones de brasileños. El éxito de la osadía macro y micro económica de Lula, no tuvo miedo de utilizar los principales bancos estatales, como Banco do Brasil y Caixa Económica Federal para proporcionar créditos a todos los rangos de consumidores, así como el proyecto de transferencia de renta, que tuvo como ejes el Programa de Becas Familiares y el aumento real del salario mínimo.

La estrategia de la política económica de Lula fue encaminadas a fortalecer el mercado interno, haciendo que el sistema productivo nacional creciera, aumentando no sólo la productividad y su ventas, sino que también el número de empleos formales, con contrato firmados. La ingeniería financiera de la economía macro y micro de Lula se basaba en la idea de un Estado que no es el único proveedor y el gestor, pero es principalmente impulsor del desarrollo productivo, centrado en la reducción de las desigualdades sociales.

Creo que el nuevo presidente no hará cambios en los rumbos de la política económica financiera fiscal de Brasil, manteniendo el Banco Central y las instituciones de gestión macro y micro económicas como están. Tal vez con los mismos protagonistas, en la medida que todos los candidatos señalan, en particular, que el Presidente del Banco Central se mantendrá.

¿Y las políticas sociales?

La sabiduría política de Lula y su gobierno no fue quitar a los ricos para dárselo a los pobres, sino que logró que lo ricos fueran más ricos, los pobres pasaran a la clase media y los miserables pasaran a ser consumidores pobres. En esta ingeniería económica financiera, Lula no dejó de controlar las cuentas públicas y mantener un índice de inflación sobre absoluto control, a través de una rígida política comandada por el Banco Central, aliado al libre intercambio.

Por el punto de vista de la política económica exterior, Lula se atrevió a fortalecer los sectores agro-exportadores, y los presionó para que no sólo enviaran fuera del país las materias primas, sino que introdujo en la pauta de exportación los biocombustibles, como el etanol y el diesel vegetal.

¿Cuál fue el rol del actual mandatario Lula da Silva frente a la política externa?

Lula buscó nuevos mercados, presionando la Organización Mundial del Comercio, contra las barreras no tributarias, abriendo oportunidades para la ampliación de nuevos productos agropecuarios e industriales.

De la misma forma que la política de relaciones exteriores brasileña, comandada por Celso Amorin y Samuel Pinheiro, hizo hincapié en el Cono Sur de las Américas, y no sólo en el Mercosur, para potenciar a Brasil como un país emergente. Pero las diversas asociaciones bilaterales latinoamericanas fueron establecidas, incluso con la abertura de las líneas de crédito de Brasil para obras de infraestructura en los países vecinos, lo que generó oportunidades de negocios para una gran red de empresas brasileñas.

Esta misma lógica es la que se hace presente en las inversiones brasileras en el continente africano. Así, el nuevo presidente del gigante latinoamericano, no sólo encontrará un país con estabilidad monetaria y fiscal, sino que tendrá la responsabilidad de dar continuidad al crecimiento de todo el sistema de producción nacional, a través de la lógica de la inclusión social de millones de brasileños pobres y miserables a los mercados del consumo interno, y también continuando con una gama más variada en las alternativa de productos exportables, con valores industriales cada vez más competitivos, sobre todo con China, India, Pakistán, Rusia y Japón.

¿En el caso de que Dilma gane las elecciones, ¿qué influencia tendrá Lula en su gobierno?

Si gana Dilma las elecciones, tendrá el privilegio de contar con Lula como consejero experto y con una enorme influencia en toda la sociedad brasilera, así, como el líder mundial en el contexto del G20, en Iberoamérica y el continente africano. Con todo eso, Si Dilma no es elegida presidenta, Lula tendrá el mismo rol. 

Luiz Inácio Lula Da Silva no pasará al limbo de la historia como lo hizo Fernando Henrique Cardoso. Lula está terminando  su octavo año de mandato con el 96% de la aprobación de la sociedad brasileña.

¿En el caso de que Rousseff se consolide como la nueva presidenta, ¿podrá establecer un gobierno de coalición entre PSDB y PT?

Difícil, pero está en curso en Brasil una reforma política partidaria que, ciertamente, hará surgir nuevos partidos, los cuales compondrán la base de Dilma en el Congreso Nacional. Tales partidos, probablemente, elegirán los parlamentarios de sus propias coaliciones, como PSDB, DEM, PPS, PTB. 

Dilma afirmó que pretende gobernar con una base parlamentaria que sea mayor que la amplia gama que apoya su campaña electoral. Para eso, el liderazgo carismático de Lula será fundamental.

¿Cuál será el camino elegido por el país en relación a la capitalización de las empresas estatales?

Se seguirá con lo mismo que ha estado ocurriendo con Petrobras, a través del aumento de capital en la Bolsa de Valores y el mercado financiero. Se mantendrá el control accionario estatal como modelo debido a sus positivos resultados, no sólo en Petrobras y Eletrobrás, sino también en la industria vinculada a la reparación y reestructuración de las Fuerzas Armadas Brasileñas ( Ejército, Naval y Aéreo). 

Este modelo también está siendo usado para operar el sistema de ampliación de los procesos de transferencia de datos por las tecnologías de la información, concentrados en la banda ancha. Habrá también un esfuerzo para que el país reduzca las emisiones de carbono, como una política ambiental del control de áreas verdes, como de la reforestación.

¿Cuáles son los problemas más graves que tendrá que enfrentar el próximo gobierno para la Copa del Mundial y las Olimpiadas?

Los problemas vinculados a la infraestructura de transporte aéreo, ferroviarios, de metros, de agua y servicios de hotelería. Estos son puntos críticos, pues en los demás áreas las cosas funcionan relativamente bien, principalmente en las áreas vinculadas a la seguridad y el orden público.

¿Cómo se rearticulan las fuerzas políticas en la segunda vuelta entre Dilma y Rousseff?

Volverá a tener a Lula como principal referencia para los electores de todos los estratos sociales brasileños. Hay que mencionar eso sí, que en ese caso, Marina se verá complicada al tener que tomar partido por uno o por otro. Su base aliada, que es extremadamente heterogénea, tenderá más para Dilma que para Serra.

¿Cuáles son las demandassociales que el gobierno de Lula no conseguirá resolver y que el nuev presidente va a tener que enfrentar? 

Ampliar la infraestructura vial y de transporte, invertir en saneamiento básico, osea agua tratada, y dar cuenta de un déficit habitacional de seis millones de residencias. Aparte, intervenir con programas de educación permanente para estudiante sy profesores, ya que la gran cuestión educacional brasileña no se concentra en enúmero de vacantes, sino que en la calidad de la enseñanza, que habilite a la población brasileña en el proceso de reestrauración productiva.