Rio de Janeiro. El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva denunció este jueves el "terrorismo" de la prensa en contra de la organización del Mundial de fútbol en el país sudamericano y descartó que el resultado final en el torneo tenga influencia en las elecciones presidenciales del próximo 5 de octubre.

"El de Brasil, incluso con todo el terrorismo que vendieron, es el tercer Mundial con más público de la historia, con todos los estadios llenos y buena práctica del fútbol", explicó Lula en una rueda de prensa ante corresponsales extranjeros, en la que se mostró "orgulloso" del funcionamiento hasta el momento del torneo.

El que fuera presidente de Brasil entre 2003 y 2010 negó que el resultado final pueda influir en las elecciones de octubre, en la que su sucesora en el cargo, Dilma Rousseff, se juega la reelección.

"No creo que el resultado (deportivo) del Mundial pueda influir en la cuestión electoral. Yo fui electo en 2002 venciendo al oficialismo de entonces luego de que la selección venciera en el Mundial y reelegido en 2006, tras la eliminación en Alemania", explicó.

Lula se mostró convencido de que "sin el terrorismo que vendieron tal vez tendríamos más turistas. Hablaban de caos en los aeropuertos, en todos lados, asaltos, pero el verdadero caos ocurrió con las selecciones de España, Italia e Inglaterra, que eran favoritas y salieron antes de tiempo del Mundial", comentó.

En sus criticas, el ex líder sindicalista disparó contra todas aquellas personas que "querían el fracaso del Mundial" y citó al ex jugador Ronaldo, quien se declaró "avergonzado" una semana antes del certamen pese a ser miembro del Comité Organizador Local del evento.

"Muchas personas no fueron verdaderas con Brasil, intentaron vender desgracias. En este país se trata bien a todos los extranjeros. Si un extranjero que viene al Mundial entra a la casa de un pobre, no sale sin tomar café o comer gallina", afirmó.

Lula, el presidente bajo cuyo mandato se eligió Brasil como sede del Mundial de 2014, negó que el dinero usado para la realización del torneo haya salido de las arcas públicas y recordó que su Gobierno comenzó a "sacar el país del atraso" de siglos en términos de empleo, renta, educación y salud pública.

"El pueblo aprendió a distinguir la verdad de la mentira", comentó tras definir su gestión como "una revolución social" con el ascenso social de más de 40 millones de personas.

Por último, destacó que las supuestas protestas sociales que debían producirse durante el Mundial fueron "diezmadas por el pueblo brasileño".

Según él, "hubo un momento de protestas y ahora es el momento que el pueblo eligió para ver el Mundial de fútbol, una de las pasiones de nuestro carácter nacional. En mi vida política cargué todas las banderas de protestas, pero ahora tenemos que protestar contra los rivales de Brasil", ironizó.