El Observador de Uruguay. El expresidente de Brasil está a un paso de la cárcel. Faltan dos días para la sesión en la que el Tribunal Supremo, la máxima corte del país, defina el futuro de Luiz Inácio Lula da Silva. El tema en debate será si agota los recursos en libertad o cumple su pena de 12 años por corrupción y lavado de dinero -en el marco de la operación Lava Jato- entre rejas.

El análisis del "habeas corpus" comenzó el pasado 22 de marzo, pero tras cinco horas de discusiones los jueces del Tribunal Supremo prohibieron detenerlo al menos hasta el próximo 4 de abril, cuando la sesión será reanudada.

El miércoles, la Corte Suprema tiene previsto analizar un "habeas corpus" presentado por la defensa y que alega que el encarcelamiento no puede concretarse hasta que se agoten todos los recursos posibles en instancias superiores.

Condena. Figura clave de la izquierda brasileña, Lula da Silva fue condenado en 2017 a nueve años y medio de prisión por aceptar un apartamento de lujo de una constructora involucrada en los sobornos a políticos del caso Petrobras.

Especialistas del sector jurídico prevén una votación muy ajustada entre los once jueces del Supremo y consideran fundamental el voto de la magistrada Rosa Webber, quien no ha dejado clara su postura y podría inclinar la balanza a uno u otro lado.

Sus abogados apelaron, pero la condena fue ratificada unánimemente el 24 de enero de este año por el Tribunal Regional Federal de Porto Alegre, que además amplió la pena. Esa misma corte rechazó esta semana los recursos presentados por la defensa, aunque los abogados buscan nuevos mecanismos judiciales en ese tribunal para posponer la condena.

En 2016, el Supremo Tribunal Federal (STF) determinó que quienes tengan su condena confirmada eran pasibles de ser arrestados, una decisión que buscó limitar los aplazamientos de las ejecuciones de penas mediante la multiplicación de recursos, un arma esencial de la Operación Lava Jato -junto con las prisiones preventivas y las delaciones premiadas- para desmantelar redes de corrupción público privadas.

El abogado de Lula, Joao Sepúlveda Pertence, exintegrante del STF recientemente incorporado al equipo delexmandatario, interpretó que el máximo tribunal solo se había pronunciado "sobre la posibilidad" de encarcelamiento una vez agotados los recursos de segunda instancia, sin que se trate de una medida obligatoria.

Semana decisiva. Especialistas del sector jurídico prevén una votación muy ajustada entre los once jueces del Supremo y consideran fundamental el voto de la magistrada Rosa Webber, quien no ha dejado clara su postura y podría inclinar la balanza a uno u otro lado. Además, jueces y miembros del Ministerio Público de todo el país pretenden entregar el 3 de abril al Supremo un documento firmado para que la máxima corte mantenga la prisión después de la condena en segunda instancia.

Autodefensa incansable. Lula enfrenta siete procedimientos penales. Pero se declara inocente en todos. El exmandatario afirma ser víctima de una persecución para evitar que vuelva al poder.

A sus 72 años, Lula sigue incansable y pretende continuar recorriendo Brasil para preservar su imagen. Esta semana repitió el discurso de que es víctima de una persecución política y judicial, durante una gira por los estados del sur de Brasil, la cual se vio empañada por las protestas en su contra y los actos de violencia.

Dos ómnibus de la caravana de Lula recibieron disparos y el Partido de los Trabajadores (PT) consideró el ataque "atentado fascista" que tiene en su punto de mira al exmandatario.

Líder en encuestas. Pese a no tener garantizada su candidatura, que puede ser invalidada por haber sido condenado a 12 años de cárcel, el confundador del Partido de los Trabajadores es el líder absoluto en las encuestas.

El 28 de marzo, el expresidente prometió ante 3.000 personas en Curitiba volver al poder pese a todos sus problemas judiciales, e ironizó sobre los cohetes que interrumpieron con frecuencia sus discursos. "¡Guarden los cohetes para el 1º de enero", dijo en referencia a la fecha en que debe asumir el próximo presidente de Brasil.