Brasilia. La emoción le ganó la partida al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuando, a sólo cinco meses y medio de dejar el poder, analizó los logros de su gobierno y la herencia que dejará a su sucesor.

En una entrevista dada a TV Record, el mandatario terminó hablando entre lágrimas y con la voz cortada.

“Soy consciente de que voy a entregar otro país”, dijo Lula. "Creo que Brasil, hoy, se ha encontrado a sí mismo", agregó.

El llanto lo dominó cuando recordó el orgullo que sintió cuando el Banco Nacional del Desarrollo (BNDES) dio un préstamo de 200 millones de reales (unos US$ 112 millones) a la cooperativa de recicladores de papel, que es empleo poco valorado, pero que mantiene limpias las calles de las ciudades de Brasil.

"Ahí dije: ahora sí, este país...", concluyó Lula, y se puso a llorar, señaló El Mundo.

Dijo que no sabe qué hará cuando deje el cargo. Explicó que en ese momento “me quedaré mirando a (la primera dama) Marisa, y ella se quedará mirándome: '¿Y ahora, Lulita?".

Luego, al intentar justificar sus lágrimas, dijo que “creo que me estoy poniendo viejo", indicó El Correo.

Si bien Lula dijo que no tiene planeado regresar a la presidencia, matizó su respuesta añadiendo que “en política nunca podemos decir 'No, nunca más voy a hacer eso'. Nunca podemos decirlo. Pero creo que ya cumplí con mi obligación como presidente. Si tengo [buen] juicio y mis neuronas perfectas, me contentaré con ser un buen ex presidente de la República".

Asimismo reafirmo su apoyo a la candidatura de su ex jefa de gabinete, Dilma Roussef: “hablo de corazón. Trabajo para elegir a una candidata" y enfatizó que "si es elegida, tiene el derecho de ser candidata otra vez. Hay gente tan maquiavélica que prefiere que el adversario gane para poder volver cuatro años después. Yo no quiero, lo que quiero es que mi candidata gane".